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Autoaprendizaje: Enseña a tus alumnos a aprender por sí mismos

Escrito por Ideas Pearson | 14-feb-2023 21:59:55

El autoaprendizaje es la herramienta indispensable para la vida universitaria. Conoce qué es, cómo impacta en tus estudiantes y cuáles son sus ventajas. ¡Sigue leyendo!

Índice de Contenido

  1.  ¿Cómo surge el concepto de autoaprendizaje?
  2. ¿Qué define a un estudiante universitario que practica el autoaprendizaje?
  3. 5 cosas que quizá no sabías sobre el autoaprendizaje
  4. ¿Qué ventajas tiene el autoaprendizaje en la vida universitaria?
    4.1. Desarrolla la curiosidad académica
    4.2. Promueve la resolución de problemas
    4.3. Fortalece competencias profesionales

El autoaprendizaje es requisito indispensable en la vida universitaria para autogestionar los procesos educativos y desarrollar habilidades que les permitan a los jóvenes aprender y adquirir conocimiento de manera autónoma. 

Descubre en qué consiste la metodología del autoaprendizaje, cómo influye en la vida de los estudiantes universitarios y cuáles son las ventajas que pueden aprovechar si aprenden a gestionar esta poderosa herramienta pedagógica.

¿Cómo surge el concepto de autoaprendizaje?

El autoaprendizaje es una estrategia pedagógica enfocada en desarrollar las habilidades cognitivas de los alumnos para que puedan “aprender a aprender” de forma autónoma, con plena consciencia de los procedimientos que está empleando, sin limitarse a las condiciones impuestas por un entorno educativo. 

Los alcances de este método didáctico le permiten al estudiante universitario desarrollar competencias y habilidades enfocadas en aprender a seleccionar, organizar y adquirir información que pueda ser transformada en conocimiento útil para la vida personal y profesional. 

Aunque no se tiene una fecha específica de cuándo surgió el concepto de autoaprendizaje, se sabe que fue a mediados de los años 80 cuando comenzó a ser más evidente la necesidad de renovar el modelo conductista predominante en el modelo educativo.

En este modelo tradicional, los estudiantes adoptaban una actitud pasivo-receptiva: el proceso educativo era más parecido a un curso de capacitación, en donde los alumnos recibían instrucciones, información y contenidos basados en un plan de estudios. 

Resulta evidente que bajo este esquema los estudiantes tenían un rango de acción muy limitado: no tenían la oportunidad de participar activamente, y mucho menos de tomar decisiones sobre su propia formación académica. 

A finales de los 90 el paradigma educativo cambió radicalmente: la mayoría de las estrategias didácticas se concentraron en darles a los alumnos mayor autonomía y capacidad de decisión, en resumen, en darles el rol principal dentro del proceso de aprendizaje. Fue entonces que surgió un consenso general para establecer los cuatro pilares de la educación:

  • Aprender a conocer
  • Aprender a hacer
  • Aprender a vivir juntos, aprender a vivir con los demás
  • Aprender a ser 

Este cambio en el paradigma educativo dio un giro de 90 grados al dotar a los alumnos de mayor independencia, lo que ocasionó un desarrollo de nuevas estrategias pedagógicas que fomentaran una nueva capacidad de aprender de forma autónoma, es decir, que hiciera el autoaprendizaje un rasgo característico de la nueva forma de aprender. 

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¿Qué define a un estudiante universitario que practica el autoaprendizaje?

Autogestionar el aprendizaje puede considerarse un método educativo o una estrategia pedagógica, pero más allá de esos términos, podemos considerarlo también como una filosofía de vida enfocada al crecimiento personal. 

Este método surge del interés personal, es decir, de la motivación voluntaria por aprender. Es por eso que quienes lo practican tienden a poseer una serie de actitudes y aptitudes que los definen como personas que autogestionan lo que aprenden: 

Determinación: la capacidad de tomar decisiones resolutivas, planteadas con fines específicos y planificados. Tienen una fecha de inicio, elaboración y conclusión.  

Compromiso: suele considerarse un valor humano que tiene la cualidad de convertir una intención, o promesa en un hecho tangible. Implica aceptar la responsabilidad de lograr un propósito de forma intencional, aun cuando las circunstancias sean adversas. 

Proactividad: surge cuando la persona decide tomar activamente el control sobre las situaciones, ya sea participando en equipo o tomando decisiones enfocadas a un objetivo. 

Curiosidad intelectual: la persona que autoaprende suele sentirse motivada por estudiar cosas nuevas por sí misma. Encuentra en el conocimiento una motivación que se fortalece a medida que se educa en cosas nuevas. 

Autocrítica: no siempre es sencillo autoevaluar nuestros propios resultados, para ello es necesario desarrollar esta capacidad que le permite al estudiante percibir de manera objetiva y sin prejuicios su propio nivel de desempeño. 

Constancia: en muchos casos, los estudiantes practican el autoaprendizaje de forma intermitente y no son constantes en sus propósitos. Esto suele ocurrir porque se sienten motivados solamente con los temas que más les apasionan y pierden el interés con actividades que les resultan aburridas o ajenas a sus propósitos. 

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5 cosas que quizá no sabías sobre el autoaprendizaje

A veces cometemos el error de creer que el autoaprendizaje solo se limita al terreno de lo académico, pero lo cierto es que su influencia es más amplia y puede influir en otros sectores de la vida personal y profesional. Te compartimos algunos datos sobre el autoaprendizaje que muchas veces pasamos por alto.

  1. El autoaprendizaje no es un método reciente: es la manera más natural de aprender para el ser humano. Históricamente, la educación formal como la conocemos ahora tiene menos de 200 años de existencia, pero los procesos de autoaprendizaje que dieron origen a la civilización tienen más de 5 000 años.
  2. Autoaprendizaje y aprendizaje autónomo no son lo mismo: el autoaprendizaje es auto-formación reflexiva que nos permite aprender a aprender y está más relacionado con la autorregulación del aprendizaje, a diferencia del aprendizaje autónomo, en donde la persona se educa a sí misma; su carácter es más autodidacta y puede incluso prescindir de orientación o tutoría.
  3. Es la base de otras metodologías de crecimiento personal: el autoaprendizaje no solo desarrolla habilidades para aprender a aprender, también actúa como un “campo de entrenamiento” para impulsar otras metodologías esenciales al término de la vida universitaria, como el aprendizaje a lo largo de la vida (lifelong learning), el upskilling (formación profesional para optimizar el desempeño laboral)y reskilling (reciclar habilidades para nuevos puestos).
  4. Es la metodología más utilizada en los entornos virtuales: la estructura de las clases a distancia requiere que los alumnos sean más autónomos y proactivos, dos habilidades directamente relacionadas con el autoaprendizaje.
  5. Los estudiantes que practican el autoaprendizaje tienen mayor éxito laboral: en el pasado, las empresas solicitaban empleados con disponibilidad para seguir instrucciones y ser capacitados. Hoy en día sucede todo lo contrario; requieren empleados que tomen decisiones, sean autogestivos y puedan aprender por su cuenta. 

¿Qué ventajas tiene el autoaprendizaje en la vida universitaria?

A simple vista podemos decir que el autoaprendizaje ofrece todas las ventajas posibles, pero ¿realmente sabemos cuáles son? Muchas veces damos por hecho que esta metodología es positiva por sí misma y que cualquier persona que gestione sus propias estrategias para aprender ya está practicando esta herramienta con éxito.

Vamos a definir algunas de las ventajas más importantes con algunos ejemplos prácticos que nos ayudarán a entender mejor cuáles son sus alcances.

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Desarrolla la curiosidad académica

En los niveles escolares básicos, los programas de estudio cuentan con actividades y asignaturas enfocadas a desarrollar en los alumnos competencias académicas, por ejemplo, para que aprendan a realizar actividades de investigación o elaboración de proyectos. 

En la educación a nivel superior, la mayoría de los contenidos se concentra en la formación profesional, asumiendo que los estudiantes ya desarrollaron en los niveles anteriores las habilidades académicas para hacer un proyecto o redactar un ensayo.

Promueve la resolución de problemas

La resolución de problemas constituye una de las estrategias pedagógicas de mayor relevancia en los últimos años, ya que implica que los alumnos se enfrenten a situaciones similares a las que podrán experimentar en otros entornos de la vida personal y/o profesional. 

Métodos de aprendizaje tan populares hoy en día como el Aprendizaje Basado en Proyectos, se nutren del autoaprendizaje para mejorar sus resultados. 

La resolución de problemas implica tomar en cuenta situaciones en las que está presente la toma de decisiones, la reflexión, la investigación y la búsqueda de estrategias que están relacionadas directamente con el autoaprendizaje.

Fortalece competencias profesionales

Sabemos que en la actualidad las empresas ya no requieren de personal que solamente siga instrucciones y se adapte a los programas de capacitación, sino todo lo contrario. Hoy en día, los empleados que tienen mayores oportunidades de crecimiento son aquellos que cuentan con habilidades y competencias relacionadas con la autonomía, la toma de decisiones y la proactividad.  

En resumen, aquellas personas que tienden a ejercitar el autoaprendizaje y este se ve reflejado en sus resultados, suelen proyectar un perfil profesional mucho más atractivo para las empresas por su alta capacidad de independencia

En los últimos años, la tendencia educativa en las Instituciones de Educación Superior ha sido la adopción de nuevos modelos pedagógicos enfocados en fortalecer en los estudiantes universitarios la autonomía y la autorregulación en su proceso de aprendizaje.   

Aquellas universidades que no tomen en cuenta la importancia de los modelos pedagógicos actuales, corren el riesgo de verse afectados por la falta de competitividad y su poca adaptación para cubrir las necesidades de los universitarios. 

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Referencias

Aedo, R. R. F., Ramos, E. C., & Romero, M. E. D. (2008). Un modelo de autoaprendizaje con integración de las TIC y los métodos de gestión del conocimiento. RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 11(2), 137-149. 

Del Valle Coronel, M., & Curotto, M. M. (2008). La resolución de problemas como estrategia de enseñanza y aprendizaje. Revista electrónica de enseñanza de las ciencias, 7(2), 464. 

Delors, Jauqes. "Los cuatro pilares de la educación." Galileo 23 (2013).