¿Sabes cuáles son los requisitos para abrir una universidad virtual?

  • Fecha de publicación: 17 de septiembre de 2026
Educación del futuro
Tiempo de lectura: 14 min.

Descubre cómo la infraestructura tecnológica, la comunidad digital y la gobernanza institucional se articulan para crear la universidad virtual ideal.

  1. Pilar tecnológico: la infraestructura que sostiene una universidad virtual

    Un entorno central para gestionar el aprendizaje

    Contenidos diseñados para aprender en un entorno digital

    Interacción, práctica, evaluación y retroalimentación

  2. Pilar humano: docentes y estudiantes preparados para la educación virtual

    Docentes preparados para enseñar en entornos virtuales

    Estudiantes preparados para aprender con mayor autonomía

    Autonomía no significa aprender en soledad

  3. Pilar de gobernanza: convertir la educación digital en una capacidad institucional

    Una estrategia digital vinculada con el proyecto educativo

    Políticas claras para un campus que también existe en línea

    Pensar en sostenibilidad, no solamente en implementación

    Utilizar los datos para evaluar y mejorar el modelo

     

  4. Pearson Connected Learning: un ecosistema para impulsar una experiencia universitaria digital

No existe una lista única de requisitos para abrir una universidad virtual, ya que estos pueden variar según el modelo educativo, el presupuesto, las tecnologías disponibles y las necesidades de los estudiantes y la población que se busca atender. Sin embargo, para operar de manera efectiva en un entorno digital, una institución necesita desarrollar tres grandes pilares: una infraestructura tecnológica que sostenga el aprendizaje, una comunidad preparada para enseñar y aprender en línea, y una gobernanza institucional capaz de coordinar, evaluar y mejorar continuamente el modelo educativo.

Las posibilidades para construir estos entornos son hoy mucho más amplias que hace apenas unas décadas. Actividades que tradicionalmente dependían de un campus físico, como consultar contenidos especializados, interactuar con docentes y compañeros, practicar, entregar trabajos, recibir retroalimentación o realizar evaluaciones, hoy pueden desarrollarse perfectamente a distancia. Esto hace viable ofrecer numerosas carreras en modalidades completamente virtuales y, al mismo tiempo, permite que los programas presenciales e híbridos incorporen un soporte digital cada vez más completo. No es casualidad que esta transformación coincida con una expansión considerable de la educación superior: la matrícula mundial pasó de aproximadamente 100 millones de estudiantes en 2000 a 269 millones en 2024, de acuerdo con UNESCO IESALC.

Pero ampliar las posibilidades de acceso también implica pensar cuidadosamente cómo funcionará la experiencia educativa. La evidencia muestra que la efectividad de la educación superior online depende de factores que operan simultáneamente a nivel del curso, los estudiantes, los docentes y la propia institución (3). Por ello, más que buscar una combinación universal de herramientas, conviene preguntarnos qué capacidades tecnológicas, humanas y de gobernanza necesita desarrollar la universidad para sostener una oferta virtual de calidad.

Pilar tecnológico: la infraestructura que sostiene una universidad virtual

El primer pilar para operar una universidad virtual es contar con una infraestructura tecnológica capaz de acompañar toda la experiencia de aprendizaje. Esto implica pensar no solo en dónde se alojarán los cursos y las clases virtuales, sino también en cómo accederán los estudiantes a los contenidos, cómo interactuarán con sus docentes, dónde realizarán actividades y evaluaciones, cómo recibirán retroalimentación y qué información tendrá la institución para dar seguimiento a su progreso.

Un entorno central para gestionar el aprendizaje

Uno de los principales requisitos para abrir una universidad virtual suele ser contar con un sistema de gestión del aprendizaje o LMS (Learning Management System). Este funciona como el espacio desde el cual docentes y estudiantes pueden acceder a cursos, materiales, actividades, evaluaciones y otras funciones necesarias para desarrollar el proceso educativo.

Sin embargo, elegir una plataforma implica considerar también qué tan fácilmente puede incorporarse a las prácticas cotidianas de la comunidad universitaria. De hecho, una revisión sistemática encontró una diferencia interesante entre tener la intención de utilizar una tecnología y utilizarla realmente: 54% de los estudios incluidos analizaba únicamente la intención de uso del LMS, 15% estudiaba su uso efectivo y 31% consideraba ambas variables (1). Para una universidad que está construyendo o ampliando su oferta virtual, esta distinción es importante: la implementación tecnológica necesita contemplar desde el inicio su adopción por parte de quienes la utilizarán.

Contenidos diseñados para aprender en un entorno digital

La siguiente pregunta es qué encontrará el estudiante una vez que ingrese a ese entorno. Una oferta virtual requiere contenidos académicos de calidad y experiencias diseñadas específicamente para favorecer el aprendizaje online. Una meta revisión identifica varios factores relacionados con la efectividad de los cursos virtuales, entre ellos una estructura clara, contenidos de calidad, actividades relevantes y auténticas, oportunidades de interacción y distintas formas de evaluación (3).

Esto significa que un campus digital debe facilitar algo más que el acceso a lecturas o clases grabadas. Los estudiantes necesitan una trayectoria comprensible que les permita identificar qué deben aprender, acceder a los recursos necesarios, poner sus conocimientos en práctica y avanzar progresivamente hacia los resultados de aprendizaje establecidos. Dicho en otras palabras, los recursos digitales deben convertirse no solo en una vía para transmitir conocimientos, sino en espacios para aplicarlos, practicar y desarrollar competencias.

Interacción, práctica, evaluación y retroalimentación

El ecosistema tecnológico también debe hacer posible que el aprendizaje ocurra como un proceso continuo:

contenido → práctica → interacción → evaluación → retroalimentación → progreso.

La evidencia actual destaca tanto la interacción como la evaluación entre los factores relevantes para una educación online efectiva. Esto incluye crear oportunidades de comunicación entre estudiantes y docentes, así como entre los propios estudiantes, además de utilizar distintas estrategias de evaluación en función de los aprendizajes que se busca desarrollar. Por ejemplo, la evaluación formativa que, en lugar de esperar hasta el final de un curso para conocer el desempeño, permite ofrecer retroalimentación y orientar el aprendizaje mientras todavía está ocurriendo.

Por ello, al seleccionar las tecnologías que formarán parte de una universidad o campus virtual, conviene preguntarse no solo qué funciones ofrece cada herramienta, sino qué experiencia permiten construir en conjunto. Un ecosistema tecnológico sólido debe facilitar que estudiantes y docentes puedan pasar de acceder a información a interactuar con ella, ponerla en práctica, demostrar lo aprendido y recibir información útil para seguir avanzando.

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Pilar humano: docentes y estudiantes preparados para la educación virtual

art 41 universidad virtual (3)

Una infraestructura digital robusta puede ampliar enormemente las posibilidades de una universidad, pero, al final del día, siguen siendo las personas quienes convierten esas posibilidades en experiencias reales de aprendizaje. Por ello, otro de los grandes requisitos para abrir una universidad virtual es desarrollar las competencias que docentes y estudiantes necesitan para desenvolverse en un modelo en el que cambian las formas de enseñar, aprender, comunicarse y organizar el trabajo académico.

Docentes preparados para enseñar en entornos virtuales

La enseñanza online requiere adaptar algunas prácticas que funcionan de manera diferente en el aula presencial. Entre los factores relevantes destacan las competencias de los docentes para organizar los cursos, comunicarse e interactuar con los estudiantes y utilizar las tecnologías con una finalidad pedagógica (3). Dicho en otras palabras, la formación docente para una universidad virtual no debería limitarse a explicar cómo utilizar una plataforma: también es necesario desarrollar activamente capacidades para diseñar actividades online, facilitar la interacción, ofrecer retroalimentación, evaluar el aprendizaje y seleccionar los recursos digitales adecuados para diferentes objetivos educativos.

Además, hay que tomar en cuenta que la adopción de estas herramientas tampoco depende exclusivamente de las habilidades individuales. El uso docente de los LMS también está relacionado con factores personales, tecnológicos, sociales e institucionales (1). Esto convierte al acompañamiento y la capacitación en componentes importantes de cualquier estrategia de transformación digital: la tecnología debe incorporarse a una práctica docente que tenga sentido para quienes la utilizan.

Estudiantes preparados para aprender con mayor autonomía

El aprendizaje virtual también transforma el papel del estudiante. La flexibilidad para decidir dónde y, en muchos casos, cuándo estudiar puede representar una gran ventaja, pero exige una mayor capacidad para organizar el propio proceso de aprendizaje mediante habilidades de autorregulación como la gestión del tiempo, la regulación del esfuerzo y la metacognición, además de las competencias digitales necesarias para desenvolverse en el entorno de aprendizaje (3).

Estar familiarizado con dispositivos, aplicaciones o redes sociales no significa necesariamente saber utilizar la tecnología para aprender. Un estudiante puede desenvolverse con facilidad en su vida digital cotidiana y, aún así, necesitar orientación para navegar un curso, administrar sus tiempos, colaborar a distancia, utilizar recursos académicos o identificar cuándo necesita solicitar ayuda. Por ello, una universidad virtual necesita considerar desde el principio cómo ayudará a sus estudiantes a desarrollar estas capacidades, especialmente durante su incorporación al modelo.

Autonomía no significa aprender en soledad

Estudiar a distancia tampoco debería significar recorrer la universidad de manera aislada. La evidencia reciente muestra la importancia de la interacción entre estudiantes y docentes, la interacción entre pares y diferentes formas de apoyo institucional para favorecer la experiencia de aprendizaje online (3). Esto puede traducirse en tutorías, orientación académica, soporte tecnológico, espacios de comunicación, actividades colaborativas y servicios estudiantiles accesibles a distancia. La institución necesita crear mecanismos claros para que el estudiante sepa a quién recurrir y cómo obtener ayuda cuando encuentra una dificultad académica, tecnológica o relacionada con su trayectoria.

Uno de los mayores retos al diseñar una universidad virtual consiste en encontrar el equilibrio entre flexibilidad y acompañamiento, pero el entorno digital puede otorgar al estudiante mayor control sobre su aprendizaje, mientras docentes, compañeros y servicios institucionales continúan proporcionando la estructura, la interacción y el apoyo necesarios para avanzar.

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Pilar de gobernanza: convertir la educación digital en una capacidad institucional

La transformación digital de la educación superior requiere una aproximación integral que contemple infraestructura y conectividad, pero también capacidades institucionales, desarrollo de competencias y condiciones que permitan aprovechar las tecnologías de manera inclusiva y sostenible (2). Por ello, el tercer pilar se encuentra en la forma en que la universidad organiza, dirige y sostiene su modelo digital.

Una oferta virtual implica tomar decisiones sobre tecnología, recursos, capacitación, datos, accesibilidad y soporte que afectan a diferentes áreas de la institución. Por ello, la gobernanza digital permite establecer objetivos comunes, definir responsabilidades y procurar que las decisiones tecnológicas respondan a las prioridades educativas.

Una estrategia digital vinculada con el proyecto educativo

Antes de decidir qué plataformas o recursos incorporar, una institución necesita definir qué quiere conseguir con su oferta virtual. No requieren la misma infraestructura una universidad que busca ofrecer algunas asignaturas online, una institución que desarrolla programas híbridos o una universidad que pretende impartir carreras completas a distancia. La estrategia tecnológica debe partir, por tanto, de decisiones académicas: a qué estudiantes se busca atender, qué modalidades se ofrecerán, qué experiencias de aprendizaje se quieren desarrollar y qué capacidades necesitarán docentes y estudiantes para participar en ellas. Esta perspectiva también ayuda a evitar que la transformación digital avance mediante iniciativas desconectadas entre departamentos.

Políticas claras para un campus que también existe en línea

Cuando una parte importante de la actividad universitaria ocurre en espacios digitales, también es necesario trasladar a ellos muchas de las responsabilidades que la institución ya asume en el campus físico. Esto incluye establecer criterios sobre accesibilidad, privacidad y protección de datos, selección y uso de tecnologías, soporte a los usuarios y desarrollo de competencias digitales. Además, no hay que perder de vista que la transformación digital tiene que ser inclusiva y considerar las desigualdades de acceso y capacidades que todavía existen en América Latina y el Caribe.

La gobernanza también permite definir quién será responsable de cada proceso. ¿Quién selecciona y evalúa las tecnologías educativas? ¿Quién acompaña a los docentes durante su implementación? ¿Dónde solicita ayuda un estudiante que tiene dificultades de acceso? ¿Cómo se actualizan los recursos digitales? Resolver estas preguntas desde el diseño del modelo evita que responsabilidades esenciales queden dispersas entre diferentes áreas.

Por último, si la institución pretende ofrecer carreras completamente virtuales, deberá revisar los requisitos regulatorios y de aseguramiento de la calidad correspondientes al país en el que opera, ya que estos no son universales y quedan fuera de los requisitos tecnológicos y pedagógicos que estamos abordando aquí.

Pensar en sostenibilidad, no solamente en implementación

Abrir o ampliar un campus virtual también supone tomar decisiones de largo plazo. Una tecnología que resulta adecuada para un grupo reducido de estudiantes puede necesitar nuevas capacidades cuando aumenta la matrícula, se incorporan carreras o aparecen nuevas formas de enseñar y evaluar. Por ello, el presupuesto debe contemplar no solo la implementación inicial, sino también aspectos como licencias, mantenimiento, actualización, soporte, capacitación y escalabilidad. Esto implica evaluar las inversiones por su capacidad para responder a las necesidades presentes de la institución, pero también por la facilidad con la que podrán evolucionar junto con su modelo educativo.

Utilizar los datos para evaluar y mejorar el modelo

Finalmente, una universidad virtual necesita mecanismos para saber qué está funcionando y dónde existen oportunidades de mejora. Los entornos digitales pueden generar información sobre la actividad académica que ayude a comprender mejor la experiencia de los estudiantes y orientar decisiones institucionales. Por ejemplo, los datos y las analíticas de aprendizaje pueden utilizarse para identificar necesidades específicas de los alumnos y diseñar intervenciones, especialmente cuando existen dificultades o riesgo de abandono.

Contar con datos pertenece a la infraestructura tecnológica; establecer indicadores, interpretarlos, convertirlos en decisiones y evaluar sus resultados forma parte de la gobernanza.

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Pearson Connected Learning: un ecosistema para impulsar una experiencia universitaria digital

art 41 universidad virtual (2)

Desarrollar los pilares tecnológicos, humanos y de gobernanza de tu universidad virtual implica coordinar numerosas decisiones: qué contenidos utilizar, dónde alojarlos, cómo facilitar la práctica, qué herramientas ofrecer a los docentes, cómo evaluar el aprendizaje y de qué manera dar seguimiento al progreso de los estudiantes. Una forma de simplificar esta tarea es partir de un ecosistema de soluciones educativas que permita conectar diferentes momentos de la experiencia de aprendizaje.

Esta es la propuesta de Pearson Connected Learning, un ecosistema que integra contenidos, plataformas y herramientas digitales para acompañar tanto la enseñanza como el aprendizaje en educación superior. En lugar de pensar cada necesidad de manera aislada, las instituciones pueden seleccionar las soluciones que mejor respondan a sus programas, modalidades y objetivos académicos.

Contenidos digitales para construir la base académica

Una universidad virtual necesita garantizar que sus estudiantes puedan acceder a bibliografía y recursos académicos desde cualquier lugar. La Biblioteca Virtual de Pearson permite ampliar este componente del campus digital mediante acceso a contenidos especializados para distintas áreas de conocimiento.

Plataformas para aprender, practicar y recibir retroalimentación

El siguiente paso consiste en convertir los contenidos en experiencias de aprendizaje. Soluciones como MyLab y Mastering combinan contenidos con actividades, práctica y evaluación para distintas disciplinas, de manera que los estudiantes puedan trabajar activamente con los conocimientos que están adquiriendo. Dependiendo de la disciplina, el ecosistema puede complementarse además con recursos como Virtual Labs, que permiten incorporar experiencias prácticas en entornos digitales y ampliar las posibilidades de aprendizaje más allá de los contenidos teóricos.

Para los docentes, disponer de componentes para estructura del curso, actividades relevantes, evaluación y retroalimentación dentro de un mismo entorno también puede facilitar la organización y el seguimiento de las actividades académicas.

IA educativa para acompañar a tus estudiantes

En una universidad virtual, buena parte del aprendizaje ocurre fuera de los momentos de interacción directa con el docente. Por eso, la IA educativa integrada a los contenidos y objetivos académicos del curso, como AI Study Tool dentro de MyLab y Mastering, ofrece a los estudiantes apoyo para comprender conceptos, practicar y avanzar en su aprendizaje mediante explicaciones, resúmenes, preguntas de práctica y otras actividades vinculadas con el contenido del curso, de manera integrada y contextual, no como una herramienta aislada.

Un ecosistema que puede crecer junto con tu institución

Los requisitos para abrir una universidad virtual tampoco permanecen estáticos. Tu institución puede comenzar digitalizando determinadas asignaturas, avanzar hacia programas híbridos y posteriormente incorporar carreras completamente online. Del mismo modo, sus necesidades pueden cambiar conforme aumenta la matrícula, se incorporan nuevas disciplinas o evolucionan las tecnologías educativas. Por ello, una de las ventajas de pensar desde la lógica de Pearson Connected Learning es la posibilidad de construir el ecosistema de acuerdo con tus prioridades: contenidos digitales, plataformas de aprendizaje, recursos para la práctica, evaluación y otras soluciones pueden incorporarse en función de tu crecimiento de tu institución.

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REFERENCIAS

(1) Mella-Norambuena, J., Chiappe, A., & Badilla-Quintana, M. G. (2025). Theoretical and empirical models underlying the teaching use of LMS platforms in higher education: A systematic review. Journal of Computers in Education, 12, 997–1023. https://doi.org/10.1007/s40692-024-00336-9

(2) Sabzalieva, E., Chacón, E., Estrela Pereira, A., Valentini, A., Gamarra Caballero, L., & Abdrasheva, D. (2024). Transformar el panorama digital de la educación superior en América Latina y el Caribe. Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe & Centro Internacional para la Innovación en la Educación Superior.

(3) van Dorresteijn, C., Fajardo-Tovar, D., Pareja Roblin, N., Cornelissen, F., Meij, M., Voogt, J., & Volman, M. (2025). What factors contribute to effective online higher education? A meta-review. Technology, Knowledge and Learning, 30, 171–202. https://doi.org/10.1007/s10758-024-09750-5

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