¿La IA está reemplazando el pensamiento crítico en las universidades?

  • Fecha de publicación: 6 de marzo de 2025
Educación del futuro
Tiempo de lectura: 15 min.

Muchos creen que la IA es peligrosa para la educación, pero al comprenderla y utilizarla adecuadamente, esta herramienta puede ser una poderosa aliada.  


Índice de Contenido

  1. IA en la educación: una comparativa con otras tecnologías disruptivas
  2. ¿Por qué nos preocupa tanto la IA en la educación actual?
  3. ¿Qué hace que la IA parezca más disruptiva que otras tecnologías? 
  4. Desafíos del uso de la IA en la educación superior y cómo abordarlos 
  5. El riesgo de la dependencia tecnológica y cómo evitarla 
  6. IA y pensamiento crítico en la universidad: una relación complementaria 
  7. Desarrollar herramientas de IA propias para la educación superior 
  8. Pearson: impulsando el aprendizaje basado en el pensamiento crítico

La inteligencia artificial llegó para quedarse, pero, a diferencia de otras tecnologías que se han vuelto indispensables en nuestra vida cotidiana y en los procesos de enseñanza y aprendizaje, como los dispositivos inteligentes o el internet, las diversas funcionalidades de la IA están siendo adoptadas por el público en general en tiempo récord, no siempre bajo las mejores prácticas, lo cual plantea importantes desafíos del uso de la IA en la educación superior.

Sin embargo, como exploraremos en el artículo de hoy, ninguna tecnología, por más disruptiva que sea, puede ser catalogada como buena o mala en sí misma, ni tiene la capacidad de reemplazar, y mucho menos erradicar, rasgos humanos tan fundamentales como el pensamiento crítico, la orientación, la creatividad o la empatía.

Lo que realmente determina su impacto es la manera en que las empleamos y nuestra comprensión de estas herramientas. Son esos factores los que definirán si, al final, nos impulsarán hacia niveles más sofisticados y eficientes de desempeño, o si, por el contrario, a largo plazo, afectarán nuestras capacidades intelectuales por falta de ejercicio.  

Actualmente, millones de docentes y coordinadores en todos los niveles académicos, pero especialmente en formación profesional -que se caracteriza por una gran necesidad de desarrollar pensamiento crítico en la universidad-  están preocupados por los desafíos del uso de la IA en la educación superior y el impacto que tendrá la inteligencia artificial en las nuevas generaciones de universitarios, sobre todo, considerando que muchos de ellos ya utilizaban plataformas como ChatGPT o similares para realizar trabajos escolares desde la educación media.  

La gran pregunta es ¿La IA reemplazará el pensamiento crítico en la universidad? Porque, si este riesgo fuera real, entonces tendríamos que prohibir el uso de estas tecnologías a lo largo de toda la formación del estudiante, lo que resulta tan poco realista como prohibirles que utilicen sus computadoras portátiles o que recurran a los buscadores de internet (que, dicho sea de paso, ya comienzan a incluir funcionalidades de inteligencia artificial para crear respuestas personalizadas, en lugar de solo desplegar sitios web que coincidan con las consultas). 

En Pearson Higher Education estamos convencidos de que, mediante una revisión detallada y adoptando las mejores prácticas, es posible abordar adecuadamente los desafíos del uso de la IA en la educación superior, obteniendo lo mejor de las tecnologías emergentes en términos de eficiencia y alcance del aprendizaje significativo, pero sin descuidar ni dejar de nutrir el factor humano que engloba la curiosidad, la agencia personal, la responsabilidad y el pensamiento crítico, entre otros.  

IA en la educación: una comparativa con otras tecnologías disruptivas 

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Hace más de 2.5 millones de años, cuando la especie Homo habilis comenzó a poblar la región de África oriental, ya cargaba consigo una particularidad muy interesante: era capaz de utilizar herramientas; es decir, artefactos que le permitían enfocar de manera muy específica la fuerza que podría ejercer con su cuerpo. Estas herramientas eran tan rudimentarias como piedras afiladas y palos, pero gracias a ellas podía alimentarse, defenderse y protegerse de las inclemencias del clima de manera mucho más eficiente, lo cual, a su vez, incrementó su esperanza de vida. 

El fuego fue una de las primeras herramientas que no dependía directamente de la fuerza física del usuario, pero su capacidad de ofrecer calor y cocinar alimentos marcó uno de los parteaguas más vitales en la historia de la especie humana. 

Con el tiempo, las herramientas se volvieron mucho más eficientes, y esto se debió en gran medida a la técnica, es decir, la aplicación consciente de los conocimientos teóricos detrás de los fenómenos. Gracias al desarrollo de las ciencias, especialmente de las matemáticas, y a la invención de la escritura, siglos y siglos acumulados de técnica comenzaron a estar al alcance de las personas, permitiendo la creación de herramientas mucho más sofisticadas. Así floreció la civilización y, posteriormente, esto a lo que llamamos estilo de vida moderno. 

Se requerirían demasiadas páginas para detallar los muchos avances tecnológicos desde la época de las cavernas hasta el siglo XVIII, cuando la Revolución Industrial aceleró drásticamente la manera en que los humanos utilizan herramientas, estandarizó procesos y dio paso a una era de consumo masivo de bienes. Posteriormente, la invención de la bombilla, la posibilidad de alimentar máquinas con electricidad y la adopción de estas máquinas para tareas domésticas marcaron la antesala de la siguiente gran revolución: la era digital, que a su vez dio paso a la era de la inteligencia artificial en la que vivimos hoy. 

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¿Por qué nos preocupa tanto la IA en la educación actual? 

Uno de los desafíos del uso de la IA en la educación superior que más preocupa  los docentes es que los estudiantes universitarios pierdan el sentido crítico debido a la IA, y hay quienes argumentan que ya hemos visto cierta “pérdida de habilidades” debido a la tecnología en otros contextos. Por ejemplo, que somos físicamente más débiles porque las máquinas hacen la mayoría del trabajo pesado, o que nos resulta imposible orientarnos por nuestra cuenta debido a la dependencia de los navegadores en nuestros celulares. 

Si bien esto es cierto en alguna medida, también es verdad que la esperanza de vida se ha elevado considerablemente, en parte porque los accidentes y el desgaste laboral han disminuido drásticamente en comparación con hace un par de siglos. Del mismo modo, las ciudades hoy son tan masivas que, aunque no tuviéramos un teléfono inteligente, de todas maneras necesitaríamos un mapa para poder navegarlas. 

Incluso cuando se inventó la imprenta hubo detractores alarmados por las consecuencias de poner tanto conocimiento al alcance de cualquiera. Sin embargo, casi cualquier tecnología que en su momento haya “amenazado” alguna capacidad humana ha demostrado tener suficientes argumentos a favor cuando vemos las posibilidades que ofrece para ayudar a las personas a ser más plenas, sanas, longevas, seguras o felices. 

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¿Qué hace que la IA parezca más disruptiva que otras tecnologías? 

Una de las razones por las cuales los desafíos del uso de la IA en la educación superior parecen tan excepcionales, es que la aceleración del cambio tecnológico no se ha mantenido constante desde la Revolución Industrial, sino que ha aumentado exponencialmente. Antes, una tecnología emergente podía tardar décadas o incluso siglos en ser adoptada masivamente; hoy en día, estos procesos ocurren en años, meses o incluso semanas. 

Es esta rapidez la que nos deja con la sensación de que las nuevas tecnologías son una avalancha imparable de consecuencias, en el mejor de los casos impredecibles y, en el peor, desastrosas, como lo han representado varias películas de ciencia ficción que imaginan un mundo en el que las personas se han vuelto completamente dependientes de las máquinas. 

Sin embargo, no debemos olvidar que otras tecnologías clave, como las computadoras personales o el internet, tuvieron décadas para consolidarse como parte fundamental de los procesos de enseñanza y aprendizaje en la educación formal. El problema es que la inteligencia artificial parece estar irrumpiendo en nuestras universidades sin ningún tipo de control o criterios establecidos. 

La experiencia nos dice que es muy poco probable que logremos separar la experiencia universitaria de la IA en el futuro, pero sí podemos proporcionar mejores herramientas a estudiantes y docentes para que la aprovechen al máximo sin que esto vaya en detrimento de su capacidad de aprender y generar conocimiento nuevo. 

Lejos de reemplazar el pensamiento crítico en la universidad, la inteligencia artificial puede convertirse en un catalizador para su desarrollo si se utiliza estratégicamente. Las universidades tienen el desafío de encontrar un equilibrio entre aprovechar las ventajas de la IA y asegurarse de que los estudiantes sigan desarrollando habilidades esenciales como el análisis, la creatividad y la resolución de problemas. 

La clave no está en resistirse a la tecnología, sino en integrarla de manera inteligente en el proceso educativo. Así como el fuego, la imprenta o el internet marcaron hitos en la historia humana sin eliminar nuestras capacidades fundamentales, la inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa para fortalecer el aprendizaje, siempre y cuando la utilicemos con criterio. 

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Desafíos del uso de la IA en la educación superior y cómo abordarlos 

La inteligencia artificial (IA) está transformando la educación a una velocidad sin precedentes. Desde asistentes de escritura hasta plataformas de aprendizaje adaptativo, las herramientas basadas en IA ya son parte del proceso mediante el cual los estudiantes adquieren y procesan información. Sin embargo, esta rápida adopción ha generado diversos desafíos del uso de la IA en la educación superior, y las universidades necesitan encontrar la manera de aprovechar la tecnología sin comprometer el desarrollo intelectual de los alumnos. 

El riesgo de la dependencia tecnológica y cómo evitarla 

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¿Están los estudiantes realmente comprendiendo la información o simplemente confiando en las respuestas generadas por la IA? Si bien la inteligencia artificial ofrece numerosos beneficios, su uso excesivo puede generar ciertos riesgos que afectan el desarrollo del pensamiento crítico en la universidad. Algunos de los desafíos más importantes incluyen: 

Reducción de la capacidad analítica: Cuando los estudiantes dependen de la IA para obtener respuestas sin cuestionarlas ni analizarlas, su capacidad para evaluar información, identificar sesgos y formular argumentos propios puede verse afectada. 

Falta de originalidad y creatividad: El uso indiscriminado de herramientas de generación de contenido puede llevar a una estandarización del pensamiento, donde los estudiantes replican respuestas sin aportar ideas innovadoras ni desarrollar su propio criterio. 

Desarrollo superficial del conocimiento: La IA permite acceder a información de manera inmediata, pero si los estudiantes no se involucran activamente en el proceso de investigación y análisis, el aprendizaje puede volverse superficial y efímero. 

Pérdida de habilidades cognitivas esenciales. La resolución de problemas complejos, la argumentación lógica y la toma de decisiones informadas son habilidades esenciales en el ámbito profesional. Si los estudiantes dependen exclusivamente de la IA para resolver tareas académicas, pueden perder la oportunidad de fortalecer estas competencias. 

IA y pensamiento crítico en la universidad: una relación complementaria 

A pesar de los riesgos mencionados, la inteligencia artificial no tiene por qué ser un obstáculo para el pensamiento crítico. De hecho, si se utiliza estratégicamente, puede convertirse en una herramienta poderosa para potenciar habilidades analíticas y reflexivas en los estudiantes. 

Uso de la IA como apoyo, no como sustituto: Las universidades deben promover el uso de la IA como una herramienta complementaria que ayude a los estudiantes a estructurar ideas y analizar información, pero sin reemplazar su capacidad de razonamiento. 

Implementación de metodologías activas de aprendizaje: Estrategias como el aprendizaje basado en proyectos, el debate y el estudio de casos permiten que los estudiantes desarrollen pensamiento crítico en la universidad mientras integran la IA como un recurso de apoyo. 

Enseñanza de alfabetización digital y ética en IA: Es fundamental que las universidades capaciten a los estudiantes en el uso responsable de la IA, ayudándolos a diferenciar entre el pensamiento autónomo y la información generada por algoritmos. 

Evaluaciones que fomenten la reflexión: En lugar de enfocarse en pruebas de opción múltiple o ejercicios mecánicos, los docentes pueden diseñar evaluaciones que requieran argumentación, resolución de problemas abiertos y aplicación del conocimiento en contextos reales. 

Desarrollar herramientas de IA propias para la educación superior 

Ante los desafíos del uso de la IA en la educación superior de Las universidades no tienen que depender únicamente de herramientas comerciales o de uso gratuito, que pueden estar diseñadas con fines más generales y no siempre alineadas con los objetivos educativos. En su lugar, pueden desarrollar sus propias soluciones de IA adaptadas a las necesidades de sus estudiantes y docentes. 

  • IA personalizada para cada institución: Trabajar con plataformas de inteligencia artificial enfocadas en los planes de estudio y metodologías propias de la universidad permite ofrecer recomendaciones personalizadas, mejorar el seguimiento del aprendizaje y proporcionar retroalimentación significativa.
  • Ética y privacidad de datos: Al priorizar herramientas internas, las universidades pueden garantizar un uso ético de la IA, así como la privacidad y seguridad de los datos de los estudiantes, algo que no siempre está asegurado en herramientas comerciales de uso masivo.
  • Mayor precisión y relevancia: Al estar alineadas con las necesidades académicas específicas, estas herramientas pueden proporcionar respuestas más precisas y relevantes que las soluciones genéricas.
  • Integración con sistemas educativos existentes: La IA propia de cada institución puede integrarse mejor con plataformas de gestión del aprendizaje, bibliotecas digitales y otros recursos educativos, optimizando la experiencia del estudiante.

Desarrollar inteligencia artificial propia, o recurrir a soluciones especialmente diseñadas para tu universidad, no solo garantiza que los estudiantes tengan acceso a herramientas diseñadas específicamente para el ámbito educativo, también refuerza la independencia tecnológica de las instituciones y fomenta la innovación dentro de la educación superior. 

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Pearson: impulsando el aprendizaje basado en el pensamiento crítico

El desafío para las universidades no es evitar la IA, sino integrarla de manera responsable. En Pearson Higher Education consideramos que la inteligencia artificial es una aliada en la educación superior, pero siempre en equilibrio con el desarrollo de habilidades fundamentales como el pensamiento crítico, la creatividad y la toma de decisiones. Nuestras plataformas de aprendizaje están diseñadas para fomentar la autonomía de los estudiantes y reforzar su capacidad analítica a través de: 

  • Plataformas adaptativas: Que ajustan la dificultad de los ejercicios en función del desempeño del estudiante, incentivando el análisis profundo en lugar de respuestas automáticas.
  • Recursos interactivos y simulaciones: A través de entornos inmersivos, los estudiantes pueden experimentar situaciones reales y desarrollar habilidades de resolución de problemas.
  • Evaluaciones auténticas: Fomentamos la aplicación del conocimiento en contextos del mundo real, evitando la mera repetición de información.

Seguimos innovando para ofrecer soluciones para los desafíos del uso de la IA en la educación superior, que equilibren la tecnología con el desarrollo humano, garantizando que los estudiantes no solo aprendan con IA, sino que también piensen por sí mismos. 

¿Tu universidad está preparada para enfrentar este desafío? Descubre cómo nuestras soluciones pueden ayudarte a impulsar el pensamiento crítico en la universidad en la era de la inteligencia artificial. 

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