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Diseña la mejor experiencia del estudiante en la universidad

Escrito por Ideas Pearson | 5 oct 2026, 12:00:04

Descubre cómo mejorar la experiencia del estudiante en la universidad conectando cada etapa de su trayectoria con aprendizaje, apoyo y empleabilidad.

  1. Student Journey Mapping: identifica las etapas de la experiencia universitaria

    1.1 Exploración y elección: transformar información en expectativas realistas

    1.2 Ingreso y adaptación: convertir la matrícula en integración

    1.3 Aprendizaje y progreso: hacer que estudiar sea una experiencia conectada

    1.4 Acompañamiento: ofrecer el apoyo adecuado en el momento adecuado

    1.5 Preparación profesional: comenzar la transición laboral antes de graduarse

    1.6 Graduación y transición al empleo: acompañar el paso de estudiante a profesional

  2. ¿Cuáles son las cinco dimensiones del éxito estudiantil para una mejor experiencia del estudiante en la universidad?

    2.1 Persistencia y progreso académico

    2.2 Desempeño académico

    2.3 Logro de los objetivos de aprendizaje

    2.4 Satisfacción

    2.5 Éxito profesional

  3. Pearson Connected Learning: un ecosistema para conectar la experiencia del estudiante

La experiencia del estudiante en la universidad atraviesa distintas etapas: comienza con la búsqueda y elección de una institución, continúa con el ingreso, la adaptación, el aprendizaje, el acompañamiento y la preparación profesional, y se extiende hasta la graduación, la transición al empleo e incluso a la formación continua a lo largo de la vida. Diseñar una experiencia capaz de impulsar aspectos como el progreso académico, el sentido de pertenencia, la satisfacción personal y, finalmente, el éxito profesional, implica comprender esta trayectoria completa, identificar qué se necesita en cada etapa y conectar significativamente los distintos servicios, recursos y motivadores que el alumno encuentra a lo largo del camino.

Una experiencia universitaria centrada en el estudiante no depende únicamente de ofrecer clases interesantes, plataformas digitales intuitivas, actividades extracurriculares o servicios de acompañamiento. También requiere que estos elementos funcionen de manera articulada a lo largo de toda la trayectoria. Esto amplía considerablemente la responsabilidad de tu institución, que debe acompañar al alumno no solo para que permanezca en la universidad, sino para que aprenda, avance, alcance sus objetivos y pueda aprovechar su formación después de graduarse.

Como director académico, sabes que una experiencia centrada en el estudiante no se construye sumando servicios aislados. El reto es coordinar lo que ocurre en cada etapa para que los recursos, los equipos y las decisiones académicas ayuden al estudiante a avanzar sin perder continuidad.

Dos herramientas muy útiles para lograr este objetivo son el Student Journey Mapping, diseñado para visualizar las interacciones que los estudiantes mantienen con una institución a lo largo de su trayectoria (3), y el Modelo de cinco dimensiones del éxito estudiantil (4). Acompáñanos a profundizar en ambas para diseñar una experiencia del estudiante en la universidad más conectada de principio a fin.

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Student Journey Mapping: identifica las etapas de la experiencia universitaria

¿Cómo saber qué necesita un estudiante en cada momento de su trayectoria? El Student Journey Mapping es una metodología que permite visualizar su recorrido a través de los diferentes puntos de contacto con la universidad para identificar necesidades, dificultades y oportunidades de mejora.

Este enfoque puede aplicarse tanto a procesos específicos, como la inscripción, como a programas completos y diferentes momentos de la vida universitaria, y ofrece información muy valiosa porque permite observar a la institución desde la perspectiva del estudiante. Un trámite, una plataforma, una asignatura o un servicio de orientación pueden pertenecer a áreas completamente diferentes dentro de la universidad; para el alumno, en cambio, todos forman parte de una misma experiencia. Mapear su recorrido permite reconocer dónde se producen rupturas y qué necesita para pasar de una etapa a la siguiente. Aunque cada institución puede construir un Student Journey Map diferente, podemos identificar seis grandes momentos en la experiencia del estudiante en la universidad:

Exploración y elección: transformar información en expectativas realistas

La experiencia comienza antes de que el alumno se inscriba. El futuro estudiante investiga carreras, compara instituciones, calcula su inversión y trata de imaginar qué oportunidades tendrá al terminar sus estudios. El costo de la educación, las oportunidades laborales y la calidad de la carrera se encuentran entre los factores recurrentes en la elección de una institución (2), por lo cual en esta etapa una experiencia centrada en el estudiante implica facilitar una decisión informada: comunicar con claridad qué aprenderá, cómo estudiará, qué recursos tendrá disponibles y hacia dónde puede llevarlo su formación. Obviamente, la promesa que se construye durante el proceso de elección deberá encontrar continuidad cuando llegue al campus físico o virtual.

Ingreso y adaptación: convertir la matrícula en integración

Las primeras semanas después de iniciar el curso implican comprender horarios, plataformas, formas de evaluación, dinámicas de clase, recursos y servicios, al mismo tiempo que se construyen nuevas relaciones. Por eso, un buen onboarding necesita ayudar al estudiante a ubicarse académica, tecnológica y socialmente en su día a día como universitario, saber qué se espera de él y reconocer dónde puede pedir ayuda. Reducir la incertidumbre inicial facilita que pase progresivamente de ser un recién llegado a formar parte activa de la comunidad universitaria.

Aprendizaje y progreso: hacer que estudiar sea una experiencia conectada

Esta es la etapa más extensa del recorrido y donde ocurre buena parte de la interacción cotidiana con la institución. El estudiante necesita poder acceder a los recursos adecuados, practicar lo aprendido, saber cómo está avanzando y encontrar apoyo cuando un tema se vuelve difícil. Aquí la tecnología puede ser especialmente valiosa, siempre que reduzca fricciones y conecte mejor los distintos momentos del aprendizaje, en lugar de convertirse simplemente en otra plataforma que el estudiante debe aprender a utilizar.

Acompañamiento: ofrecer el apoyo adecuado en el momento adecuado

Las necesidades tampoco permanecen iguales durante toda la carrera. Un estudiante puede requerir apoyo académico durante un semestre, orientación para organizar su carga de trabajo en otro o asesoría profesional conforme se aproxima a la graduación. El reto para tu institución no es solamente disponer de estos servicios, sino conseguir que sean visibles, accesibles y oportunos. Desde la perspectiva del Student Journey, es prioritario detectar aquellos momentos en los que el alumno podría perder continuidad y facilitarle los recursos necesarios antes de que una dificultad se convierta en una barrera mayor.

Preparación profesional: comenzar la transición laboral antes de graduarse

La conexión entre universidad y empleo suele aparecer repentinamente durante el último semestre, pero no debería ser así. A lo largo de toda su formación, los estudiantes se benefician enormemente de oportunidades estratégicas para aplicar conocimientos, desarrollar habilidades, explorar posibles trayectorias profesionales y comprender cómo aquello que aprende se relaciona con problemas reales de su disciplina. Las intervenciones que incorporan experiencias aplicadas como prácticas profesionales, trabajo de campo y aprendizaje integrado al trabajo muestran resultados sumamente positivos a este respecto (1).

Graduación y transición al empleo: acompañar el paso de estudiante a profesional

Obtener el título cierra una etapa, pero abre inmediatamente otra: buscar empleo, comunicar las habilidades desarrolladas, demostrar competencias y adaptarse a un entorno profesional forman parte de una transición para la cual la universidad también puede preparar al estudiante. Dar seguimiento a lo que ocurre después de la graduación permite a las instituciones conocer si la experiencia que diseñaron realmente está ayudando a sus egresados a transformar su formación en oportunidades profesionales.

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¿Cuáles son las cinco dimensiones del éxito estudiantil para una mejor experiencia del estudiante en la universidad?

Mapear el recorrido permite identificar qué vive y qué necesita el estudiante en cada etapa, pero ¿cómo saber si la experiencia que estamos diseñando realmente contribuye a su éxito? Durante mucho tiempo, las universidades se han apoyado principalmente en indicadores como las calificaciones, la permanencia o la graduación. Sin embargo, estos datos muestran solo una parte de lo que ocurre durante la trayectoria universitaria.

Una revisión reciente de 274 estudios sobre educación superior (4) propone entender el éxito estudiantil como un concepto multidimensional compuesto por cinco elementos:

Persistencia y progreso académico

Implica que el estudiante pueda mantenerse dentro de su programa y avanzar hacia la graduación. Incluye aspectos como la permanencia, el progreso académico, la acumulación de créditos y la finalización de los estudios.

Desempeño académico

Considera los resultados que obtiene durante su formación, generalmente observados mediante calificaciones, evaluaciones y otros indicadores de rendimiento. Permite conocer cómo está respondiendo a las exigencias académicas del programa.

Logro de los objetivos de aprendizaje

Va un paso más allá de las calificaciones y pone el foco en qué está aprendiendo realmente el estudiante y qué es capaz de hacer con ese aprendizaje. Incluye la adquisición de conocimientos, competencias y habilidades previstas dentro de su formación.

Satisfacción

Incorpora la perspectiva del propio estudiante y su valoración de la experiencia educativa. No se limita a preguntar si está “contento” con la universidad, sino que permite considerar cómo percibe diferentes aspectos de su trayectoria y hasta qué punto la experiencia responde a sus necesidades y expectativas.

Éxito profesional

Extiende la mirada más allá de la obtención del título para observar qué sucede después. Puede incluir la incorporación al mercado laboral y el avance hacia objetivos profesionales significativos, conectando así los resultados universitarios con la vida del estudiante después de graduarse.

Este modelo evita confundir éxito estudiantil con indicadores aislados, ya que un alumno puede obtener buenas calificaciones y, al mismo tiempo, tener dificultades para mantenerse en el programa; puede graduarse sin haber desarrollado determinadas competencias; o terminar sus estudios sin conseguir trasladar lo aprendido a su trayectoria profesional.

¿Cómo puede una institución influir en estos resultados? El mismo estudio identifica cuatro grandes grupos de factores que pueden impulsar las distintas dimensiones del éxito estudiantil:

Antecedentes y experiencias previas a la universidad

Los estudiantes no comienzan la universidad desde el mismo punto. Su formación académica previa, antecedentes educativos y otras características con las que llegan a la institución pueden relacionarse con su trayectoria posterior. Reconocer estas diferencias permite diseñar procesos de ingreso y transición más adecuados a las necesidades de distintos perfiles de estudiantes, en lugar de asumir que todos comienzan con los mismos recursos y condiciones.

Capital psicosocial

Incluye factores individuales y sociales que acompañan al estudiante durante su formación, así como aspectos motivacionales, emocionales y relacionales. Esto recuerda que avanzar en la universidad no depende exclusivamente de dominar los contenidos: también intervienen los recursos personales y sociales con los que el estudiante enfrenta las exigencias académicas y se relaciona con su entorno universitario.

Experiencias educativas

Aquí entran los elementos directamente relacionados con el proceso de enseñanza y aprendizaje, como las estrategias docentes, las interacciones académicas, la retroalimentación, la modalidad de estudio, la flexibilidad curricular y la carga académica. Diseñar experiencias que permitan aprender, practicar, recibir feedback y avanzar con mayor autonomía puede contribuir a diferentes dimensiones del éxito estudiantil.

Factores institucionales

Abarcan las condiciones y recursos que rodean la experiencia educativa, desde las características y competencias del profesorado hasta los materiales, espacios y servicios que ofrece la universidad. Esto incluye el apoyo académico, social, financiero y profesional, además de políticas institucionales y otros recursos. El desafío consiste en conseguir que estos elementos no funcionen como servicios desconectados, sino como una red de apoyo accesible a lo largo de la trayectoria del estudiante.

En conclusión, ninguna plataforma, asignatura o iniciativa aislada puede sostener por sí sola una experiencia integral. El verdadero reto consiste en conectar los recursos académicos, tecnológicos y profesionales alrededor de las necesidades del estudiante y de los resultados que buscamos favorecer. Para ello, las instituciones pueden apoyarse en ecosistemas educativos como Pearson Connected Learning.

Como director académico, tu responsabilidad no es controlar cada punto de contacto, sino asegurar que las áreas académicas, tecnológicas y de acompañamiento compartan una misma visión de la trayectoria del estudiante. Así, los recursos dispersos pueden convertirse en una experiencia que sostenga el progreso de principio a fin.

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Pearson Connected Learning: un ecosistema para conectar la experiencia del estudiante

Como puedes ver, diseñar la experiencia del estudiante en la universidad de principio a fin implica coordinar numerosos elementos: contenidos, tecnología, práctica, evaluación, seguimiento, desarrollo de habilidades y preparación profesional, pero al mismo tiempo evitar que el alumno deba transitar entre plataformas, servicios y experiencias que no tienen continuidad entre sí.

Pearson Connected Learning es un ecosistema diseñado para acompañar diferentes momentos del journey de tus estudiantes, mediante soluciones educativas que responden a necesidades que van desde el acceso a contenidos y el aprendizaje hasta el desarrollo de habilidades y la preparación para incorporarse al mercado laboral.

Ingreso y adaptación

Facilitar el acceso a los recursos para comenzar a aprender. Durante los primeros momentos de la carrera, el estudiante necesita familiarizarse rápidamente con contenidos, herramientas y nuevas formas de aprender. Soluciones como Biblioteca Virtual facilitan el acceso digital a contenidos académicos, mientras que plataformas como MyLab + AI Study Tool y Mastering permiten concentrar contenidos, actividades y recursos asociados a las asignaturas.

Aprendizaje y progreso

Conectar contenidos, práctica, evaluación y apoyo. Esta etapa se relaciona directamente con dimensiones como el desempeño académico, el logro de los objetivos de aprendizaje y la persistencia. MyLab y Mastering permiten integrar contenidos, práctica, tareas, evaluación y seguimiento dentro de la experiencia de una asignatura. A ello se suma AI Study Tool, que ofrece apoyo para estudiar y comprender contenidos, de manera que el estudiante pueda continuar trabajando también durante sus momentos de estudio autónomo.

Experiencias educativas

Llevar los conocimientos a la práctica. Para alcanzar los objetivos de aprendizaje, el estudiante necesita oportunidades para aplicar lo aprendido, equivocarse, recibir retroalimentación y volver a intentarlo. Virtual Labs amplía estas posibilidades mediante experiencias prácticas y simulaciones digitales que pueden complementar la formación académica, especialmente cuando el acceso a determinadas prácticas físicas resulta limitado.

Acompañamiento y progreso

Convertir la información en oportunidades de intervención. Una experiencia conectada también permite que el avance del estudiante sea más visible. Las herramientas de seguimiento disponibles en las soluciones del ecosistema de Pearson para universidades pueden ofrecer información sobre desempeño y actividad académica que ayude al docente a reconocer necesidades de aprendizaje y orientar mejor su acompañamiento.

Desarrollo personal y profesional

Fortalecer capacidades más allá del conocimiento disciplinar. A medida que el alumno se acerca al mundo profesional necesita desarrollar y reconocer capacidades que complementan sus conocimientos académicos. Personabilities está orientado al desarrollo de habilidades humanas relevantes para el entorno académico y laboral.

Graduación y transición al empleo

Hacer visibles las habilidades desarrolladas. En la última etapa del Student Journey, el desafío consiste en transformar años de aprendizaje en capacidades que el egresado pueda comunicar y demostrar. MyCredSkills permite reconocer habilidades mediante credenciales digitales y contribuir a que los estudiantes construyan evidencia de lo que saben hacer, fortaleciendo el puente entre formación y empleabilidad.

En resumen: una experiencia universitaria centrada en el estudiante se construye cuando los recursos académicos, tecnológicos y de acompañamiento responden de forma conectada a cada etapa de su trayectoria. El objetivo no es sumar herramientas, sino crear condiciones para que cada estudiante avance con mayor claridad, apoyo y continuidad.

Conoce las soluciones de Pearson Connected Learning y descubre cómo construir una experiencia educativa conectada alrededor de las necesidades de tus estudiantes.


 

REFERENCIAS

(1) Barachino, H., Timmermans, A., Venhorst, V. A., & van Dijk, J. (2025). Operationalization of graduate employability interventions in higher education – A systematic review. Education + Training, 67(10), 89–110. https://doi.org/10.1108/ET-10-2024-0463

(2) Barbeiro, L., Brito Correia, F., & Gomes, A. (2026). Factors for choosing Higher Education Institutions: A systematic review of the literature. Procedia Computer Science, 278, 3–10. https://doi.org/10.1016/j.procs.2026.02.431

(3) de la Rosa, M., Schmitz, F. M., Tekian, A., & Guttormsen, S. (2025). Enhancing institutional processes and student experience in higher education through journey mapping: A systematic review. Review of Education, 13(3), e70100. https://doi.org/10.1002/rev3.70100

(4) Vugteveen, J., Figueroa Esquivel, F., & Luijer, C. (2025). Defining student success as a multidimensional concept: A scoping review. International Journal of Educational Research Open, 9, 100518. https://doi.org/10.1016/j.ijedro.2025.100518