¿Por qué las universidades están migrando de contenidos a competencias?
Learning to Earning: cuando el aprendizaje se conecta con la empleabilidad
¿Cómo medir el desarrollo de competencias en estudiantes?
3.1 MyLab + AI Study Tool y Mastering: conectando aprendizaje, práctica y desempeño
3.2 MyCredSkills y Personabilities: hacer visibles las competencias más allá del aula
Para medir el desarrollo de competencias en estudiantes es necesario evaluar cómo aplican sus conocimientos en contextos reales o simulados, no solo cuánto memorizan. Esto se logra mediante proyectos, resolución de problemas, simulaciones y evaluación auténtica con retroalimentación continua. El objetivo es que el aprendizaje genere evidencia observable de habilidades transferibles.
La mayoría de las personas invierte tiempo y dinero estudiando una carrera con el objetivo principal de acceder a mejores oportunidades laborales. Sin embargo, la relación entre formación universitaria y empleabilidad se ha vuelto cada vez más compleja. Aunque el acceso a la educación superior continúa creciendo a nivel global, cada vez más egresados enfrentan dificultades para integrarse a un mercado laboral que cambia más rápido que los modelos educativos tradicionales. El Banco Mundial advierte que cerca de un tercio de los empleos en el mundo se transformarán debido al avance tecnológico hacia 2030, mientras que millones de jóvenes aún egresan sin las habilidades que las organizaciones consideran prioritarias para el trabajo actual (1).
Como director académico, sabes que tu universidad necesita demostrar cómo el aprendizaje en sus programas se traduce en empleabilidad y habilidades intra e interpersonales para la vida. Más que ningún otro factor, la competitividad actual de tu institución de educación superior se basa en garantizar que sus egresados pueden resolver problemas, aplicar conocimientos y desarrollar competencias transferibles en contextos reales. Por eso, es urgente migrar hacia enfoques de aprendizaje basado en competencias y experiencias de aprendizaje aplicado, que replantean no solo qué se enseña, también cómo se practica, cómo se evalúa y cómo se documenta el desarrollo de habilidades.
Según el Banco Mundial, las organizaciones enfrentan crecientes dificultades para encontrar talento recién egresado con habilidades relevantes y adaptables. La preocupación ya no es únicamente cuántos estudiantes se gradúan, sino qué tan preparados están para integrarse, crecer y mantenerse vigentes dentro de economías altamente dinámicas.
En las últimas décadas, las universidades han migrado de forma masiva a un modelo por competencias para poder conectar la formación académica con las demandas de un mercado laboral VUCA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo) y una sociedad cuyos valores evolucionan aceleradamente. Esta migración implica que ya no solo se evalúa la teoría ("saber"), también las habilidades prácticas ("saber hacer") y las actitudes o valores ("saber ser" o "saber estar"). Además, cada vez es más frecuente que, en lugar de depender de un examen único y memorístico, la evaluación de las materias o módulos se enfoque más en las evidencias de desempeño, el trabajo colaborativo y la resolución de problemas en escenarios reales.
Este nuevo modelo ya está presente en cientos de universidades de México y Latinoamérica. Por ejemplo, a principios de los años 2000, el Proyecto Tuning, una iniciativa académica internacional para universidades que busca homologar y mejorar la calidad de la educación superior, impulsó a miles de universidades a nivel mundial, tanto en el sistema público como en el privado, a reestructurar sus planes de estudio bajo nuevos criterios (2). Por ejemplo, instituciones como la UNAM, la UABC, la UdeG, así como el sistema de Universidades Tecnológicas y Politécnicas, integraron este modelo para alinear sus perfiles de egreso al sector productivo.
A su vez, esto plantea el reto competitivo de seguir perfeccionando modelos de enseñanza, evaluación y seguimiento capaces de convertir el aprendizaje en evidencia observable y medible. Sin embargo, implementar este modelo a gran escala no es sencillo. Muchas instituciones enfrentan dificultades para:
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Un concepto que está ganando cada vez más relevancia dentro de la educación superior es el de Learning to Earning. Su idea central es que el aprendizaje debe conectarse de forma más clara con resultados profesionales tangibles: empleabilidad, adaptabilidad, desarrollo de habilidades transferibles y crecimiento profesional sostenible (3). En otras palabras, las universidades ya no solo forman estudiantes; forman personas que deberán adaptarse continuamente a entornos laborales cada vez más dinámicos, tecnológicos e interdisciplinarios.
El problema es que muchas veces existe una desconexión entre lo que ocurre dentro del aula y las habilidades que demanda el mercado laboral. El Foro Económico Mundial ha advertido que las competencias más valoradas actualmente incluyen:
Sin embargo, estas habilidades difícilmente se desarrollan únicamente mediante clases expositivas o evaluaciones memorísticas; requieren experiencias de aprendizaje más activas, aplicadas y orientadas al desempeño. El objetivo no es abandonar el conocimiento disciplinar, sino complementarlo con experiencias que permitan utilizarlo en contextos relevantes.
Otro cambio importante es que la empleabilidad ya no depende exclusivamente de habilidades técnicas. Cada vez más organizaciones buscan profesionales con un buen paquete de habilidades blandas o “soft skills”, capaces de comunicarse con asertividad, pero desde la empatía; de gestionar adecuadamente sus emociones pero in retraerse; de imaginar y gestionar proyectos redituables pero sin perder de vista la responsabilidad social; y de trabajar en equipo en contextos culturales y sociales cada vez más diversos, entre otros.
De hecho, múltiples estudios sobre empleabilidad señalan que muchas empresas consideran las habilidades humanas igual o incluso más importantes que ciertos conocimientos técnicos específicos, especialmente en roles donde la colaboración, la creatividad y la toma de decisiones son fundamentales.
El reto para las universidades es que estas competencias suelen ser difíciles de enseñar, evaluar y documentar de manera tradicional. Por eso, muchas están comenzando a complementar los modelos académicos convencionales con herramientas que permitan desarrollar y visibilizar este tipo de habilidades de forma más estructurada.
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Existen diversos modelos de enseñanza activa que ayudan a desarrollar competencias profesionales dentro de la educación superior. Entre los más utilizados actualmente se encuentran:
Todos estos enfoques tienen algo en común: buscan que el estudiante aplique conocimientos en contextos similares a los que enfrentará fuera del aula. Sin embargo, aunque los modelos activos fortalecen el aprendizaje aplicado, evaluar competencias de forma manual puede resultar difícil de escalar cuando existen múltiples grupos, docentes y programas académicos involucrados. Por esa razón, cada vez más instituciones complementan los modelos pedagógicos activos con tecnología educativa especializada, como MyLab, Mastering, MyCredSkills y Personabilities, de Pearson.
Como director académico, sabes que el reto no es solo elegir una plataforma, sino garantizar que tus docentes puedan dar seguimiento individual al desempeño de cada estudiante sin que eso se convierta en una carga operativa.
Para eso están diseñados MyLab + AI Study Tool y Mastering buscando ayudar a universidades como la tuya a transformar el aprendizaje en experiencias más activas, aplicadas y medibles.
Aunque ambas soluciones comparten un enfoque centrado en el aprendizaje práctico y el desarrollo de competencias, cada una responde a necesidades distintas dentro de la educación superior. MyLab + AI Study Tool fortalece la práctica personalizada, la retroalimentación continua y el acompañamiento inteligente del estudiante, mientras que Mastering se enfoca especialmente en disciplinas STEM mediante actividades interactivas, simulaciones y resolución de problemas complejos.
A diferencia de plataformas enfocadas únicamente en distribuir contenidos, estas herramientas integran:
Esto permite que el estudiante no solo consuma información, sino que practique constantemente en escenarios alineados con contextos reales de aplicación. Por ejemplo, en disciplinas como negocios, ingeniería, ciencias o matemáticas, los estudiantes pueden enfrentarse a ejercicios dinámicos, resolución de problemas y actividades contextualizadas que fortalecen tanto conocimientos técnicos como habilidades transferibles.
Las soluciones de aprendizaje curricular de Pearson se complementan con herramientas de apoyo impulsadas por inteligencia artificial que ayudan a personalizar la experiencia de estudio y favorecen el aprendizaje iterativo, es decir, la capacidad de practicar, equivocarse, ajustar y mejorar continuamente.
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Un estudiante puede haber desarrollado capacidades importantes a través de proyectos, simulaciones, trabajo colaborativo o experiencias prácticas, pero si no existe una manera clara de validarlas y comunicarlas, gran parte de ese valor se pierde al momento de buscar empleo. Por eso las microcredenciales y credenciales digitales están transformando la conversación sobre empleabilidad.
MyCredSkills de Pearson le permite a tu institución reconocer y validar competencias específicas mediante credenciales digitales verificables en diferentes áreas, desde competencias técnicas en informática hasta soft skills. Cada credencial incluye información detallada sobre:
Esto ayuda a traducir el aprendizaje en evidencia más comprensible tanto para estudiantes como para empleadores. Además, las microcredenciales demuestran habilidades adicionales de manera flexible y continua, más allá de un único título universitario.
Un excelente ejemplo de la aplicación de microcredenciales aplicadas a las habilidades blandas es Personabilities, una herramienta especializada para medir, desarrollar y certificar habilidades interpersonales alineadas con el desempeño profesional en entornos laborales dinámicos y colaborativos, como:
Con MyCredSkills también puedes certificar habilidades clave en el mundo de los negocios y el marketing, así como crear tus propias credenciales personalizadas, con insignias que tus estudiantes pueden compartir en sus redes sociales y que harán su perfil mucho más atractivo para los reclutadores, incluso desde el nivel de pasantía.
Conclusión: el futuro de la educación superior será cada vez más competencial
La automatización, la inteligencia artificial y la rápida evolución de las industrias están modificando constantemente las habilidades necesarias para mantenerse vigente profesionalmente. El catálogo de soluciones de Pearson para la educación superior está pensado no solo para facilitar, conectar y agilizar los procesos de enseñanza en tu universidad, también para avanzar hacia modelos de aprendizaje más conectados con desempeño, habilidades transferibles y evidencia profesional observable.
Porque en la educación superior actual ya no basta con preguntar qué aprendió un estudiante. La pregunta realmente importante es qué puede hacer con ese aprendizaje dentro y fuera del aula.
En resumen: migrar hacia el aprendizaje basado en competencias requiere no solo un cambio pedagógico, sino herramientas que permitan practicar, evaluar y documentar ese desarrollo de forma estructurada. MyLab, Mastering, MyCredSkills y Personabilities están diseñados para acompañar a tu institución en cada uno de esos pasos.
¿Tu universidad ya está midiendo el impacto real de su modelo educativo en la empleabilidad de sus egresados? Conoce el catálogo completo de soluciones de Pearson para la educación superior.
REFERENCIAS
(1) McCahan, C. (2025, June 12). Why ‘earn and learn’ programs are critical for the future workforce. World Bank Blogs. https://blogs.worldbank.org/en/education/Why-earn-and-learn-programs-are-critical-for-the-futur-workforce
(2) Quiroga, S. C. M., González, A. B., & Cruz, M. P. (2021). El modelo educativo basado en competencias: Factor clave en la educación superior de las universidades politécnicas de México. Dilemas contemporáneos: Educación, Política y Valores, 9(1). https://doi.org/10.46377/dilemas.v9i1.2841
(3) Torpey-Saboe, N., Song, H., & Thompson, M. (2026). Work-Based Learning and Early Career Outcomes: Evidence on Earnings, College-Level Employment, and Career Progression. Research in Higher Education, 67(14). https://doi.org/10.1007/s11162-026-09888-4