"Quiero aprender inglés", un propósito de Año Nuevo que sí cumplirás

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“Quiero aprender inglés” es el propósito de miles de personas en Año Nuevo, pero solo el 8% lo logra. ¿Cuál es su secreto? ¿Qué hicieron para alcanzar su meta? Si quieres saberlo, ¡sigue leyendo!


Aprender inglés es uno de los propósitos de Año Nuevo que todos deseamos alcanzar, pero también es uno de los que se abandonan con mayor frecuencia; hoy te diremos por qué sucede esto, cómo evitarlo y lograr que el próximo año cumplas tu meta.

¿Por qué resulta difícil cumplir los propósitos de Año Nuevo?

Cada fin de año, muchas personas hacen un recuento de los propósitos que han logrado, y también de aquellos que se quedaron en el camino. Mejorar cada día, alcanzar las metas que tanto se anhelan, son factores que nos hacen sentir plenos y felices, pero ¿por qué cuesta tanto trabajo?, ¿por qué tan pocas personas realmente cumplen sus propósitos al terminar el año?

Según Dan Diamond, de la revista Forbes, apenas el 8% de las personas logran sus propósitos de Año Nuevo. Apoyado en un estudio de Statistic Brain, afirma que el 55% de las personas abandona sus propósitos a finales de enero, mientras que el 20% renuncia a los seis meses. El motivo se debe a 3 factores que veremos más adelante.

Si te has planteado aprender inglés en más de una ocasión y aún no lo has conseguido, es muy probable que, sin darte cuenta, estos factores están afectando tu capacidad de decisión.

¿Qué limita nuestro propósito de aprender inglés?

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Aunque muchas personas inician con entusiasmo su propósito de hablar inglés, gradualmente lo abandonan por razones como: “no tengo tiempo”, “es muy complicado”, “continuaré el próximo año”, etc. Lo cierto es que estas en realidad son excusas que, a fuerza de repetirlas una y otra vez, terminan por sonar convincentes.

Abandonar nuestros propósitos no solo genera frustración, además, trae consigo algunos daños colaterales, como sentimiento de inferioridad, falta de confianza, incapacidad de decisión, y, a largo plazo, nos predispone a repetir esta conducta tóxica renunciando a otros proyectos importantes.

Pero detrás de todo esto se encuentran tres factores que influyen directamente en nuestra capacidad de decisión y nos obligan a abandonar nuestros propósitos de Año Nuevo. Toma nota:

  1. Metas poco realistas

    icono-objetivosAl iniciar el Año Nuevo solemos sentir un exceso de entusiasmo, lo que provoca que desvirtuemos el alcance de nuestros propósitos; la emoción por cerrar un ciclo y empezar de nuevo hace que nos planteemos metas poco reales, a veces inalcanzables, transformando nuestros objetivos en una larga lista de buenos deseos.


    Por tal motivo, no se recomienda tomar decisiones relevantes cuando estamos muy enojados o demasiado contentos, ya que ambos estados de ánimo enturbian nuestro juicio y nos hacen elegir de manera errónea y no acorde a la realidad.
  2. Falta de motivación intrínseca, exceso de motivación extrínseca

    icono-fuerzaLa motivación intrínseca surge del fondo de nuestras necesidades personales e impulsa un deseo de transformación. No depende de estímulos ni recompensas externas y busca cambios profundos, a veces tan silenciosos que los demás no lograrán percibir, como: trabajar en nuestra autoestima o el crecimiento personal y profesional.


    La motivación extrínseca, en cambio, depende de la validación social (elogios, regalos, reconocimientos), o de una exigencia externa (“tú puedes lograrlo porque creemos en ti”). Esta motivación también es útil, pero difícil de manejar, ya que tiende a generar cierta dependencia para recibir esa “dosis diaria” de estímulo social que nos ayude a seguir con nuestros propósitos.

  3. No tener claro el por qué

    icono-proactividadSimon Sinek en su libro Empieza con el por qué, afirma que el fracaso de cualquier proyecto se debe a que no tenemos definida una causa, una misión que cumplir.


    Cuando nos proponemos aprender inglés ocurre lo mismo: partimos de un enorme deseo por hablar el idioma, pero no siempre tenemos una razón bien definida de por qué realmente queremos hablar inglés, y sin esa razón que le dé sentido a lo que hacemos, en pocos días terminaremos por renunciar.

¿Cómo lograr tu propósito de aprender inglés este Año Nuevo?

Lograr tus propósitos no requiere grandes habilidades, tampoco de un talento único, o que hagas enormes sacrificios. En realidad, la fórmula mágica para lograrlo se basa en la combinación de tres elementos:

Motivación + Disciplina + Perseverancia

El poder de estos 3 elementos en conjunto ha sido el secreto de los genios, artistas, científicos o deportistas más importantes de la historia. Si revisamos sus biografías, descubriremos que casi todos carecían de un talento especial, solo la motivación, la disciplina y la perseverancia los convirtió en las leyendas que son ahora.

Es cierto que la disciplina y la perseverancia son virtudes que requieren esfuerzo y dedicación, pero eso no quiere decir que tengamos que desarrollarlas de un día para otro, o que debamos renunciar a las cosas que nos gustan.

De hecho, un error frecuente es pensar que debemos hacer enormes sacrificios para lograr nuestros propósitos, cuando lo más conveniente es fijarnos retos que nos hagan sentir bien con los resultados y nos motiven a continuar poco a poco hasta alcanzar la meta.

¿Quieres lograr tu propósito de aprender inglés este Año Nuevo? Considera estos pasos

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Ahora sabemos que hay tres razones por las que abandonamos nuestros propósitos: metas poco realistas, falta de motivación intrínseca y no tener una razón que le dé un sentido profundo a lo que hacemos.

Pero ahora vamos a descubrir cómo podemos revertir la situación y eliminar estos factores negativos:

  1. Fíjate objetivos que se ajusten a tu realidad, no a la de los demás

    Que otras personas tengan mayores resultados con el inglés no quiere decir que sean mejores que tú, sino que hay otros factores de su realidad que han influido en su capacidad de aprovechamiento.


    Abandona esa idea de que la vida es como una carrera de caballos donde todos tienen que llegar a la misma meta, mejor concéntrate en tus propios objetivos, los que se relacionan directamente con tu propósito de aprender inglés.


    Pero ¿qué entendemos por objetivos? Son desafíos personales que nos impulsan a lograr algo. Por ejemplo, ¿quieres aprender inglés para estudiar en el extranjero?, el propósito es aprender el idioma y el objetivo es estudiar en otro país. Si quieres dominar el inglés para certificarte, el propósito es el mismo, pero tu objetivo es obtener una certificación.


    Como verás, el propósito siempre es el mismo (aprender inglés) pero tus objetivos cambian porque dependen de tus necesidades y de tu realidad.

  2. Tu propósito de aprender inglés debe sustentarse en razones, no en emociones

    Las emociones, como los deseos, son volátiles e irracionales, por lo que resulta peligroso depender de ellas para tomar decisiones importantes como aprender inglés. Para evitar esto debemos tener un “por qué” sólido, sustentado en una razón que nos impulse a continuar, incluso en esos momentos donde nos falte motivación.

    Cuando dejamos de practicar porque “no estamos de humor” para estudiar, lo que hacemos es darles a nuestras emociones el poder sobre la decisión. Pero si tenemos claro “por qué” queremos aprender inglés, nuestro propósito se nutre de un fundamento, de un motivo tangible para practicar todos los días, sin importar nuestro estado de ánimo.

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    Ese ha sido el secreto de muchas personas que admiramos hoy en día: para evitar que sus estados de ánimo “saboteen” sus propósitos, se apoyan en su objetivo, visualizan la meta y las razones que los impulsan a continuar con ella.

    Cuando el boxeador Muhammad Ali no se sentía “de humor” para ir al gimnasio, su entrenador solía preguntarle: “Mañana que subas al ring, ¿también le dirás a tu oponente que no estás de humor?” Entonces su estado de ánimo pasaba a segundo plano, y se imponía su razón para entrenar todos los días: convertirse en el mejor boxeador de la historia.


    Del mismo modo, en el momento en que dijiste “quiero aprender inglés”, estableciste un compromiso contigo que se nutrirá de tus razones más profundas para continuar; cuando no sientas el ánimo de practicar, apóyate en esas razones y verás los resultados.

  3. Si quieres resultados reales, construye metas realistas
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    Muchos libros de motivación y autoayuda proponen que “sueñes muy alto” y te plantees objetivos elevadísimos que lleven al límite de tus capacidades, pero hacer caso a esta receta sin tener los pies en la tierra solo te llenará de frustración y desánimo.


    Construir metas realistas consiste en plantear objetivos que sí puedas alcanzar a partir de los medios, recursos y capacidades con que cuentas para aprender inglés:


    Los medios y recursos pueden ser económicos, tecnológicos o profesionales, y hacen referencia a la posibilidad de acceder a cursos especializados, tener uno o varios dispositivos digitales para aprender, así como el tiempo y el acceso a capital cultural (lugares y personas con las cuales practicar).


    Tus capacidades para aprender otro idioma definen tus habilidades para reconocer, por ejemplo, tu nivel de inglés. Puedes apoyarte con alguna prueba estandarizada para determinar en cuál de los niveles de inglés te encuentras dentro de la escala internacional y así determinar tu capacidad de aprendizaje.


    Una vez que hagas un inventario de los medios, recursos y las capacidades a tu disposición, será mucho más fácil mantenerte firme en tu propósito, ya que podrás definir metas que sabes que podrás alcanzar.


    Por ejemplo, no es lo mismo decir “quiero aprender inglés en un año” a decir “quiero aprender inglés practicado 1 hora cada día durante un año”, y si a eso añades pequeños objetivos a corto plazo como mirar películas sin subtítulos durante un mes o configurar tu teléfono en inglés, entonces habrás construido una verdadera meta realista.

  4. Convierte tu propósito de aprender inglés en un hábito
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    En su libro El poder de los hábitos, Charles Duhigg explica con interesantes anécdotas y recursos científicos por qué la mayoría de nuestras decisiones están determinadas por buenos y malos hábitos.

     

    Básicamente, los hábitos se construyen mediante un bucle de tres elementos que se repiten en nuestra conducta: 

    • Señal: el detonante que nos pone en alerta para realizar una acción
    • Rutina: una acción que se repite de forma automática
    • Recompensa: la sensación de bienestar producida por la rutina

    Este bucle de hábitos se repite todos los días, por ejemplo, cuando el entrenador nos da la señal para iniciar una rutina de ejercicios, y al final obtenemos como recompensa el bienestar físico y estético que esto produce a corto plazo.  


    Inserta en tu conjunto de rutinas el hábito de mejorar tu nivel de inglés, crea una “señal”, ya sea una alarma en tu teléfono o un recordatorio que te haga saber que tienes que seguir tu rutina de ejercicios, y al final cierra con una recompensa; por ejemplo, si cumpliste los objetivos de esta, puedas “invitarte” a comer a tu lugar favorito.

  5. Date el permiso de fracasar, pero no de rendirte
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    Piensa en las veces que has dicho “quiero aprender inglés” y lo has abandonado. Ahora que ya sabes por qué, tienes mayor ventaja y control sobre tu propósito, sin embargo, esto no quiere decir que este se cumplirá de inmediato y sin ningún inconveniente.


    Recuerda que más del 55% de las personas abandonan sus propósitos de Año Nuevo en el primer mes, por lo que es muy probable que los primeros días comiences a sentir la necesidad de renunciar.


    Esto es normal, todos lo hemos experimentado, así que no te frustres si fracasas algunas veces al principio; ya sea que dejes de practicar un par de días o por motivos de salud tengas que dejarlo más tiempo. Eso es permisible, pero nunca veas como una posibilidad abandonar tu propósito.


    Aquí es donde pondrás a prueba la tríada del éxito (motivación + disciplina + perseverancia) para empezar de nuevo las veces que sean necesarias: cuando te sientas a punto de abandonar tu misión revisa en qué estás fallando. Quizá las metas no son demasiado realistas, tus razones no están bien definidas o tus recursos no son los mismos que cuando iniciaste.


    No tengas miedo de volver a empezar, después de todo, cada año que termina es un ciclo que se cierra y nos ofrece otra oportunidad para intentarlo de nuevo hasta alcanzar la meta.

 

¿Qué te han parecido estos pasos? Si conoces otras recomendaciones que podamos agregar a la lista, déjalas en los comentarios, así todos aprendemos un poco más cómo podemos lograr eso que tanto queremos. 

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Referencias


Duhigg, C. (2019). El Poder de Los Hábitos: Por Qué Hacemos Lo Que Hacemos En La Vida Y Los Negocios / (Illustrated ed.). Vintage Español.

Sinek, S. (2019). Empieza Con el Por qué: Como los Grandes Líderes Motivan A Actuar. Empresa Activa.

 

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