Pensamiento abstracto: elemento clave en la educación

  • Fecha de publicación: 17 de noviembre de 2022
Pensamiento abstracto en la educacion
Dirigidos a Maestros
Tiempo de lectura: 9 min.

El pensamiento abstracto en la educación es indispensable para desarrollar habilidades cognitivas esenciales para la vida académica y el crecimiento personal. Su aplicación en el arte, la tecnología y las ciencias, la convierten en un recurso esencial dentro del aula


Te invitamos a conocer en qué consiste el razonamiento abstracto y cuáles son sus características particulares, así como algunos ejemplos que te ayudarán a integrarlo como parte de las dinámicas de clase.

¿En qué consiste el pensamiento abstracto?

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El término “abstracto” está en todos lados: es parte esencial de disciplinas artísticas como la pintura y la arquitectura; en la filosofía aparece como un proceso de razonamiento muy particular. Existe también la abstracción en la programación orientada a objetos, la abstracción en las matemáticas y la educación y las ciencias.

Pero ¿qué entendemos realmente por abstracción? En términos generales, la RAE la define como un proceso de razonamiento encaminado a “separar por medio de una operación intelectual las cualidades de un objeto para considerarlas aisladamente o para considerar el mismo objeto en su pura esencia o noción.”

Existen otras definiciones que dependen de un campo de estudio para darles sentido. En filosofía, por ejemplo, Aristóteles decía que el pensamiento abstracto nos permitía separar las formas de un elemento para conocer su naturaleza esencial y formar conceptos más precisos.

Algunos ejemplos de pensamiento abstracto se concentran en el análisis de términos universales que son intangibles. Veamos el caso de la educación: para algunas personas, puede ser sinónimo de crecimiento y formación humana; para otras, educarse consiste solamente en el proceso académico para obtener un título.

Siguiendo el ejemplo anterior, un ejercicio de razonamiento abstracto consistiría en tomar el concepto de educación y separar las dos percepciones anteriores, surgidas de la experiencia personal, para analizar el término desde su pura esencia, tomando en cuenta solamente las cualidades que hacen de la educación un concepto único.

De esta manera, el pensamiento abstracto sirve para evitar sesgos cognitivos, aquellos que surgen de nuestra historia de vida y que usamos todos los días para decir: “yo creo que, en mi opinión, la educación es esto…” y nos ayudará a considerar otras perspectivas y generar nuevas, así como a reflexionar sobre qué representa realmente la educación en su forma esencial, es decir, en su forma abstracta.

3 características del pensamiento abstracto en la educación

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Aunque no siempre son conscientes de ello, durante las clases los docentes y alumnos emplean el pensamiento abstracto en diversas situaciones relacionadas con la resolución de problemas. 

Pero ¿cómo saber cuándo estás realizando un ejercicio de cognición abstracta? La mejor manera de hacerlo es identificando sus características principales:

  1. Analiza elementos intangibles, que no están físicamente presentes: los conceptos no se pueden tocar, pero sí se pueden representar de muchas maneras a través de objetos u otras manifestaciones. Por ejemplo, el término “educación” se puede representar con la imagen de un libro, un pizarrón o un estudiante leyendo.

  2. Construye hipótesis de orden deductivo y que no requieren comprobación empírica: la abstracción no busca verdades absolutas, sino certezas que, a partir de su estilo de razonamiento, nos ayuden a dar respuesta a nuestras dudas.

  3. Se apoya de la imaginación, la creatividad y el pensamiento divergente: una constante en el pensamiento abstracto es la capacidad para salir de la caja mental, es decir, buscar soluciones desde perspectivas no convencionales, que no responden a leyes, normas o modelos preestablecidos.

¿Cómo impacta el pensamiento abstracto en los estudiantes?

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La abstracción se desarrolla a cualquier edad. Muchos pedagogos recomiendan ejercitarlo en la infancia porque es nuestra etapa más creativa: experimentamos por primera vez con nuestro entorno y tomamos conciencia de que existen cosas intangibles, como el amor o la felicidad, que no se pueden tocar, pero que están presentes en la vida diaria y es a través del razonamiento abstracto que generamos nuevos conceptos.

En la educación, el pensamiento abstracto es una de las herramientas cognitivas más esenciales: les permite a los docentes transmitir información compleja y lograr que los alumnos se apropien de conocimientos que tendrán una mayor significación, no solo para su formación académica, sino para la vida diaria.

Jean Piaget, uno de los pioneros del pensamiento epistemológico, consideraba que el pensamiento abstracto es el gran logro de la mente libre, porque representa una evolución cognitiva en donde los niños ya no dependen del pensamiento concreto para realizar operaciones mentales.

Habilidades que los estudiantes pueden desarrollar mediante el pensamiento abstracto 

    • Estimula la reflexión: ejercitar el razonamiento profundo requiere de práctica y orientación, así como herramientas cognitivas como la abstracción para mejorar la calidad de nuestras resoluciones.

    • Promueve el debate de ideas: las dinámicas de discusión en clase son el recurso ideal para contrastar ideas entre los estudiantes, abrir su campo de reflexión y comprender que existen otros puntos de vista, ampliando su percepción de la realidad.
    • Desarrolla el pensamiento transversal: en el campo de la abstracción no hay límites para integrar dos o más disciplinas y someterlas a la reflexión. De esta manera, las matemáticas pueden ser de gran utilidad para entender la historia y la física tendrá una relación más coherente con la química o la biología.

    • Ejercita el pensamiento crítico: los estudiantes, sobre todo a temprana edad, tienden a considerar una opinión como una verdad.

3 ejemplos de pensamiento abstracto en el entorno educativo

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Se dice con frecuencia que el pensamiento abstracto es el opuesto del pensamiento concreto. En realidad, deberían considerarse complementos de un proceso cognitivo complejo que nos ayuda a reflexionar sobre la realidad.

"En el entorno educativo, mientras que el pensamiento concreto se centra en objetos tangibles y hechos comprobables, el razonamiento abstracto se enfoca en elementos no visibles que requieren de otro tipo de análisis. 

Por ejemplo, si pensamos en la palabra “mesa”, podemos visualizar ese objeto en nuestra cabeza, pero si pensamos en la palabra “empatía” tendríamos que realizar un ejercicio de pensamiento abstracto para representar en nuestra cabeza una situación en donde la empatía se haga represente."

  1. Razonamiento lógico-matemático

    nino-resolver-matematicas-jugandoPocas disciplinas contienen tantas abstracciones como las matemáticas: conceptos tan cotidianos como un número, un valor, el volumen o la dimensión de un objeto, solo se pueden aprender a través de abstracciones.

    En los primeros años de escuela, los niños requieren elementos físicos para realizar operaciones aritméticas, de tal manera que el número 2 pueda ser representado con la misma cantidad de objetos: 2 manzanas, 2 libros, etc.

    Pero ¿qué ocurre cuando la actividad requiere operaciones más complejas? ¿Podríamos utilizar objetos para representar divisiones o porcentajes con tres cifras? Es evidente que no podemos tener un millar de manzanas en clase, pero lo que sí podemos hacer es emplear ejercicios que ayuden a los alumnos a desprenderse de los objetos tangibles y desarrollar su capacidad de abstracción.

    ¿Cómo enseñar divisiones o porcentajes usando el pensamiento abstracto? Planteando un ejercicio situacional: “Imaginemos que en una fiesta de cumpleaños hay 24 niños y un pastel de forma rectangular, ¿cuántos cortes debemos hacer al pastel para obtener 24 piezas”?
  2. Pensamiento crítico y divergente

    ninos-lectura-criticaEl pensamiento crítico busca respuestas a partir del análisis y evaluación de los hechos, con el objetivo de dar validez a los resultados. El pensamiento divergente, por su parte, se apoya de procesos creativos, poco convencionales, para dar solución a situaciones complejas que no siempre se pueden resolver de forma lógica o concreta.

    El pensamiento abstracto es un recurso ideal para reforzar el aparato crítico y divergente, ya que favorece el uso de la imaginación en relación con hechos concretos y lo podemos utilizar en cualquier disciplina.

    Pensemos en una clase de historia: ¿cómo enseñar a los estudiantes a desarrollar el pensamiento abstracto a partir de esta asignatura? Una dinámica muy eficiente consiste en ubicar eventos históricos importantes de forma espacio-temporal: 

    A nivel didáctico, no es lo mismo mostrarles aspectos importantes sobre la colonización de América Latina, que hacerles preguntas que detonen su curiosidad, por ejemplo: “¿qué creen que ocurría en el mundo cuando los españoles llegaron a Latinoamérica?”.

    Muchos estudiantes –y adultos, incluso– tienen la confusión de que la época prehispánica está más cerca de las culturas antiguas que de la era moderna, pero ¿qué pasaría si el docente les demostrara que en 1492 la universidad de Oxford ya tenía 300 años de antigüedad? Que la imprenta era considerada la red de Internet del siglo XV, que ya habían ocurrido 3 pandemias mundiales mucho peores que el COVID-19 y que el fútbol se practicaba con 27 jugadores y 8 árbitros.

    Este tipo de preguntas detonan de inmediato el razonamiento abstracto, ya que los motiva a investigar y corroborar los datos y a la vez, pueden reflexionar y tomar conciencia espacio-temporal de los acontecimientos importantes.

  3. Repensar la tecnología desde la abstracción

    ninos_con_tecnologia-2La evolución tecnológica, como la conocemos ahora, ha sido posible gracias a que en el mundo de la informática, detrás de las aplicaciones y la estructura física de una computadora, hay todo un universo de conceptos que solo pueden entenderse a través de la abstracción.

    Mientras que el hardware representa la estructura física, el software genera programas que nos permiten “comunicarnos” con un dispositivo y para ello necesitamos un “lenguaje” de programación.

    En el entorno digital que viven los estudiantes hoy en día, enseñarles a comprender el fascinante lenguaje informático implica entender abstracciones semánticas, en donde intervienen términos como: algoritmo, caché, servidor o dominio.

    Uno de los ejemplos de pensamiento abstracto más populares consiste en enseñar a los estudiantes escribir la frase “Hello, world” en un lenguaje de informático: desde 1973, la mayoría de los libros de programación inician sus tutoriales con esta instrucción, como una manera de establecer contacto entre los seres humanos y mundo de la informática.

 

El pensamiento abstracto es parte de nuestra forma cotidiana de pensar, sin embargo, durante la educación básica requiere del apoyo y orientación de docentes capacitados para involucrar a los alumnos en su aplicación, no solo para mejorar sus habilidades cognitivas, sino también para establecer mejores vínculos con su entorno y con la realidad que viven día con día.

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Referencias

Gómez, J. T. R. (2017). El pensamiento Abstracto a partir de la interdisciplinariedad de las Matemáticas. Eco matemático, 51-53.

Mounoud, P. (2001). El desarrollo cognitivo del niño: desde los descubrimientos de Piaget hasta las investigaciones actuales. Contextos educativos, 4, 53-77.

Rodríguez Naranjo, F. A., & Rodríguez Velásquez, B. A. (2013). Pensamiento abstracto en el razonamiento lógico-matemático de los niños de segundo año de educación general básica (Bachelor's thesis, Universidad de Guayaquil Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación).

Serna, E. (2011). La importancia de la abstracción en la informática. Scientia et technica, 16(48), 122-126.

 

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