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Estudiantes universitarios en riesgo: prevención de deserción escolar

Escrito por Ideas Pearson | 09-jul-2026 12:00:00

Descubre cómo usar analítica de datos para intervenir a tiempocon con estudiantes universitarios en riesgo

  1. El éxito estudiantil es mucho más que obtener buenas calificaciones

  2. ¿Qué factores influyen realmente en el rendimiento académico y el éxito estudiantil?

    2.1 Factores académicos: cómo aprenden los estudiantes

    2.2 Factores psicológicos: la importancia de la motivación y la autoeficacia

    2.3 Factores sociales: aprender también es un proceso relacional

    2.4 Factores comportamentales: lo que hacen los estudiantes día a día

    2.5 Factores institucionales: el papel de la universidad

  3. Estudiantes universitarios en riesgo: las señales que aparecen antes de una mala calificación 3.1 Disminución de la participación y el compromiso académico

    3.2 Cambios en los hábitos de estudio

    3.3 Dificultades persistentes en competencias específicas

    3.4 Pérdida de confianza académica

    3.5 Desconexión de la experiencia universitaria

  4. Del dato a la intervención: cómo MyLab & Mastering ayudan a impulsar el éxito estudiantil

Los estudiantes universitarios en riesgo de deserción pueden identificarse tempranamente. Diversas investigaciones muestran que los primeros indicios suelen aparecer antes de la reprobación o el abandono, a través de cambios en la participación, la motivación, los hábitos de estudio, el progreso académico o el compromiso con la experiencia universitaria. Cuando las instituciones son capaces de detectar estas señales iniciales, pueden intervenir oportunamente para mejorar el desempeño, fortalecer la permanencia y favorecer el éxito estudiantil

De acuerdo con el Atlantic Council, la tasa de deserción universitaria en Latinoamérica es de hasta el 50%, misma que se sitúa muy por encima del promedio mundial que reporta la OCDE, que es del 30%. No es de sorprender que ante este panorama la retención estudiantil sea una prioridad para las universidades en nuestra región. Sin embargo, muchas instituciones continúan operando bajo un modelo reactivo: identifican dificultades cuando un estudiante reprueba una asignatura, acumula ausencias o manifiesta intenciones de abandonar sus estudios. Para entonces, el problema suele haberse desarrollado durante semanas o incluso meses y ya no es fácilmente reversible.

Parte del desafío radica en que el éxito estudiantil es mucho más complejo de lo que tradicionalmente se ha pensado. Durante años, el desempeño académico se evaluó principalmente a través de indicadores como el promedio de calificaciones o las tasas de graduación. No obstante, exhaustivas revisiones recientes han concluido que el éxito estudiantil es un fenómeno multidimensional que también incluye el progreso académico, el logro de aprendizajes, la satisfacción con la experiencia universitaria y la preparación para la vida profesional (3).

Como coordinador académico, sabes que cuando un estudiante llega a tu oficina porque está a punto de reprobar, el problema lleva semanas o meses desarrollándose. Por eso, los coordinadores y directores universitarios necesitan complementar los indicadores tradicionales con herramientas que permitan observar patrones de comportamiento, participación y aprendizaje en tiempo real. La analítica educativa ofrece hoy nuevas posibilidades para transformar esos datos en acciones concretas de acompañamiento.

El éxito estudiantil es mucho más que obtener buenas calificaciones

Cuando una universidad busca identificar estudiantes universitarios en riesgo, el primer paso consiste en replantear qué se entiende por éxito estudiantil. Si el éxito se define únicamente por las calificaciones, entonces el riesgo solo se vuelve visible cuando aparecen bajas notas o reprobaciones. Sin embargo, esperar a que esto ocurra suele significar que muchas señales de alerta ya han pasado desapercibidas.

Las métricas tradicionales, como el promedio académico, la aprobación de asignaturas o las tasas de graduación, continúan siendo indicadores relevantes. No obstante, hoy existe un consenso creciente en que el éxito estudiantil es un concepto mucho más amplio. Más que un resultado puntual, se trata de la capacidad de los estudiantes para aprender, progresar, mantenerse comprometidos con su formación y alcanzar sus objetivos académicos y profesionales a lo largo de su trayectoria universitaria.

Una revisión de alcance que analizó 274 estudios publicados entre 2011 y 2022 encontró que el éxito estudiantil debe entenderse como un fenómeno multidimensional compuesto por al menos cinco grandes dimensiones (3):

  • Desempeño académico
  • Persistencia y progreso en la trayectoria educativa
  • Logro de objetivos de aprendizaje
  • Satisfacción con la experiencia universitaria
  • Preparación para la vida profesional

Esta visión coincide con investigaciones recientes sobre adaptación universitaria, las cuales muestran que el éxito durante los primeros años depende tanto del desempeño académico como de factores relacionados con la integración social, el sentido de pertenencia y la capacidad de adaptación al entorno universitario. En otras palabras, aprender y pertenecer son procesos profundamente conectados (3).

Por ello, si tu universidad desea fortalecer el éxito estudiantil necesita observar mucho más que las calificaciones. También debe comprender cómo aprenden sus estudiantes, qué tan comprometidos están con su formación, cómo evolucionan sus hábitos de estudio, qué tan conectados se sienten con la institución y cuáles son las señales tempranas que podrían poner en riesgo su permanencia.

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¿Qué factores influyen realmente en el rendimiento académico y el éxito estudiantil?

Si el éxito estudiantil es un fenómeno multidimensional, entonces también lo son los factores que lo impulsan o lo ponen en riesgo. El desempeño académico no depende únicamente de la capacidad intelectual o del tiempo dedicado al estudio, por el contrario, está influido por una combinación de variables académicas, psicológicas, sociales, comportamentales e institucionales que interactúan constantemente entre sí.

1. Factores académicos: cómo aprenden los estudiantes

Las habilidades de aprendizaje continúan siendo uno de los principales predictores del desempeño universitario. Entre ellas destacan la autorregulación, la gestión del tiempo, la planificación del estudio, la capacidad de tomar apuntes, el uso de estrategias de aprendizaje y la habilidad para enfrentar contenidos complejos.

Los alumnos más exitosos desarrollan estrategias de estudio propias, planifican sus actividades, participan activamente en clase, toman notas, buscan comprender los contenidos en profundidad y ajustan sus métodos cuando encuentran dificultades. La diferencia no necesariamente está en estudiar más horas, sino en estudiar de manera más estratégica.

2. Factores psicológicos: la importancia de la motivación y la autoeficacia

La literatura también muestra que el rendimiento académico está estrechamente relacionado con variables psicológicas como la motivación, la inteligencia emocional y la autoeficacia académica, que se refiere a la percepción que tiene una persona sobre su capacidad para enfrentar con éxito una tarea (1). Los estudiantes que confían en su capacidad para aprender, resolver problemas y superar desafíos académicos suelen obtener mejores resultados y persistir con mayor facilidad cuando encuentran obstáculos.

Por el contrario, quienes presentan niveles bajos de autoeficacia tienden a evitar actividades complejas, postergar tareas y abandonar con mayor facilidad cuando experimentan dificultades. Así mismo, cuando los estudiantes perciben valor en lo que aprenden y tienen objetivos claros, es más probable que mantengan el compromiso con sus estudios incluso en momentos difíciles (2).

3. Factores sociales: aprender también es un proceso relacional

El éxito universitario no ocurre en aislamiento. Las relaciones que los estudiantes establecen con docentes, compañeros y redes de apoyo influyen significativamente en su experiencia académica. El sentido de pertenencia y la integración social son elementos fundamentales para la adaptación universitaria, especialmente durante los primeros años. Los estudiantes que logran construir conexiones positivas suelen mostrar mayores niveles de compromiso, satisfacción y permanencia (2).

4. Factores comportamentales: lo que hacen los estudiantes día a día

Algunos de los indicadores más útiles para comprender el progreso académico se encuentran en los comportamientos cotidianos de los estudiantes. La asistencia a clase, la participación en actividades, la entrega oportuna de tareas, la frecuencia de estudio y el uso constante de recursos de aprendizaje suelen estar asociados con mejores resultados académicos. Lo interesante es que estos comportamientos son observables mucho antes de que aparezcan problemas de rendimiento. Por ello, constituyen una de las fuentes más valiosas para la detección temprana de estudiantes universitarios en riesgo.

5. Factores institucionales: el papel de la universidad

Finalmente, las investigaciones más recientes subrayan que el éxito estudiantil no depende exclusivamente del estudiante. Las instituciones también tienen una responsabilidad directa en la creación de condiciones que favorezcan el aprendizaje. Los sistemas de tutoría, la calidad de la retroalimentación docente, el acceso a recursos educativos, los programas de acompañamiento y las estrategias de seguimiento forman parte de los factores institucionales que influyen en la permanencia y el desempeño académico (3).

Por esta razón, cada vez más universidades están recurriendo a herramientas de analítica de aprendizaje que les permitan comprender mejor lo que ocurre durante el proceso formativo y actuar antes de que las dificultades se conviertan en fracaso académico.

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Estudiantes universitarios en riesgo: las señales que aparecen antes de una mala calificación

Los factores psicológicos, sociales y conductuales comienzan a afectar el desempeño mucho antes de que aparezcan consecuencias académicas visibles. Las universidades que desean mejorar la permanencia estudiantil necesitan aprender a identificar estas señales tempranas:

1. Disminución de la participación y el compromiso académico

Una de las primeras señales de alerta suele ser una reducción progresiva en el nivel de participación del estudiante. Esto puede manifestarse de distintas formas:

  • Menor interacción con materiales de aprendizaje
  • Disminución en la realización de actividades
  • Menor participación en clase
  • Escasa interacción con docentes o compañeros
  • Menor uso de recursos académicos

2. Cambios en los hábitos de estudio

Otra señal frecuente es la modificación de los hábitos de aprendizaje. Los estudiantes exitosos suelen caracterizarse por mantener rutinas relativamente consistentes de estudio, planificación y seguimiento de tareas. Cuando estas conductas empiezan a cambiar, pueden aparecer indicadores como:

  • Entregas tardías
  • Actividades incompletas
  • Menor tiempo dedicado al estudio
  • Preparación de último momento para exámenes
  • Disminución de la práctica autónoma

A simple vista estos comportamientos pueden parecer menores, pero suelen representar un cambio importante en la forma en que el estudiante está gestionando su proceso de aprendizaje.

3. Dificultades persistentes en competencias específicas

No todos los estudiantes en riesgo presentan problemas generales de desempeño. En muchos casos, las dificultades se concentran en determinadas áreas de conocimiento o competencias específicas. Por ejemplo, un estudiante puede continuar aprobando una asignatura mientras acumula errores recurrentes en ciertos conceptos fundamentales. Si estas dificultades no se detectan oportunamente, terminan generando brechas de aprendizaje cada vez más difíciles de compensar. Por ello, resulta especialmente valioso identificar patrones como:

  • Temas que generan errores repetitivos
  • Objetivos de aprendizaje con bajo dominio
  • Competencias que muestran poco progreso
  • Evaluaciones con resultados consistentemente bajos en determinadas áreas

4. Pérdida de confianza académica

Cuando la percepción que tiene un estudiante en sus propias capacidades comienza a deteriorarse, pueden aparecer comportamientos como:

  • Evitar actividades complejas
  • Participar menos en clase
  • Mostrar mayor inseguridad ante los desafíos académicos
  • Posponer tareas difíciles
  • Abandonar más fácilmente ante los errores

5. Desconexión de la experiencia universitaria

Quienes se sienten desconectados de la institución suelen experimentar menores niveles de compromiso y motivación. Algunas señales asociadas con esta desconexión incluyen:

  • Menor interés por las actividades académicas
  • Escasa interacción con la comunidad universitaria
  • Reducción de la participación en proyectos o iniciativas institucionales
  • Sensación de aislamiento o falta de propósito

Ninguna de estas señales, por sí sola, significa necesariamente que un estudiante esté en riesgo. Todos los alumnos pueden atravesar períodos de menor rendimiento, estrés o desmotivación. Lo que realmente debe llamar la atención de coordinadores y docentes es la aparición de patrones consistentes a lo largo del tiempo.

Cuando la disminución de la participación coincide con menores hábitos de estudio, dificultades persistentes en ciertos contenidos y una reducción en el compromiso académico, la probabilidad de que el estudiante se aleje del éxito estudiantil aumenta considerablemente.

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Del dato a la intervención: cómo MyLab & Mastering ayudan a impulsar el éxito estudiantil

Si los estudiantes universitarios en riesgo comienzan a mostrar señales tempranas relacionadas con su participación, motivación, hábitos de estudio, confianza académica o progreso en determinadas competencias, entonces el desafío para las universidades consiste en identificar estas señales antes de que se traduzcan en reprobación, rezago o abandono.

No solo se trata de desplegar tutorías académicas focalizadas, estrategias de retroalimentación personalizada, programas de mentoría entre pares, actividades de recuperación temprana y acompañamiento para fortalecer hábitos de estudio y habilidades de autorregulación. También se trata de hacerlo a tiempo, ya que la evidencia muestra que estas acciones suelen ser mucho más efectivas cuando se implementan antes de que las dificultades impacten significativamente el desempeño académico.

Si lo que buscas como coordinador académico es que tu institución evolucione de modelos reactivos hacia estrategias preventivas basadas en datos, ampliando considerablemente el margen de acción, la analítica de aprendizaje es tu mejor herramienta estratégica para transformar los datos cotidianos del proceso educativo en oportunidades reales de acompañamiento y mejora.

Plataformas especializadas como MyLAB + AI Study Tool & Mastering, más allá de facilitar la enseñanza y la evaluación, generan información valiosa sobre la manera en que los estudiantes interactúan con los contenidos, desarrollan competencias y progresan a lo largo de un curso.

Además de fortalecer factores asociados al éxito estudiantil (como la práctica constante, el aprendizaje activo, la autorregulación y la perseverancia) MyLab & Mastering de Pearson permiten monitorear indicadores que suelen funcionar como señales tempranas de riesgo, entre ellos:

  • Frecuencia de acceso y participación
  • Cumplimiento de tareas y actividades
  • Tiempo dedicado al aprendizaje
  • Dominio de conceptos específicos
  • Resultados por objetivo de aprendizaje
  • Evolución del desempeño a lo largo del curso

Gracias a esta información, docentes y coordinadores pueden identificar patrones que normalmente pasarían desapercibidos en un seguimiento tradicional. Por ejemplo, un estudiante puede mantener una calificación aceptable mientras muestra una disminución constante en su participación o presenta dificultades persistentes en determinadas competencias. Detectar estas tendencias a tiempo permite intervenir antes de que se conviertan en problemas mayores.

La analítica educativa facilita mejores decisiones. A través de sus herramientas de seguimiento y visualización del progreso, MyLab & Mastering realmente te ayudan a responder preguntas clave como: ¿qué estudiantes requieren apoyo adicional?, ¿qué competencias están generando mayores dificultades?, ¿dónde conviene enfocar tutorías o actividades de reforzamiento? y ¿qué grupos muestran señales tempranas de riesgo académico?

Después de todo, mejorar los resultados académicos no consiste únicamente en medir el desempeño de los estudiantes, sino en brindarles el apoyo adecuado en el momento en que más lo necesitan.

¿Tu institución ya cuenta con visibilidad sobre los estudiantes que están en riesgo antes de que reprueben? Conoce cómo MyLAB + AI Study Tool & Mastering pueden darte esa información y ayudarte a intervenir a tiempo.

REFERENCIAS

(1) Smith, S. M., Carter-Rogers, K., Norris, M. E., & Brophy, T. (2022). Students starting university: Exploring factors that promote success for first-year international and domestic students. Frontiers in Education, 7, 779756. https://doi.org/10.3389/feduc.2022.779756

(2) Vitoria, L., Ramli, M., Johar, R., & Mawarpury, M. (2024). Key influences on students' academic success: Insights from scholarly research. Journal of Educational Management and Learning, 2(1), 9–19. https://doi.org/10.60084/jeml.v2i1.164

(3) Vugteveen, J., Figueroa Esquivel, F., & Luijer, C. (2025). Defining student success as a multidimensional concept: A scoping review. International Journal of Educational Research Open, 9, 100518. https://doi.org/10.1016/j.ijedro.2025.100518