3 recomendaciones globales para crear hábitos de lectura en tus alumnos

recomendaciones para crear habitos de lectura en ninos Dirigidos a Maestros

En un contexto sociocultural en el cual la lectura no suele estimularse desde casa, los docentes enfrentan toda clase de desafíos para motivar a sus estudiantes a que lean por placer y no por obligación. Conoce 3 estrategias para lograrlo.


Los profesores deben estar preparados para ofrecer a sus alumnos las mejores herramientas para desarrollar la comprensión lectora e impulsar sus capacidades de aprendizaje. Pero ¿cuáles son las habilidades del docente que se deben tener en cuenta para genuinamente fomentar la lectura en nuestros estudiantes? Aquí te lo contamos.

El desarrollo de hábitos de lectura sólidos en las nuevas generaciones se considera uno de los pilares estratégicos para alcanzar el cuarto objetivo de desarrollo sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): la educación de calidad.

nina-con-libro-manosLos hábitos de lectura generalmente se construyen durante la niñez y juegan un papel fundamental en la construcción de sociedades más justas y equitativas, así como de la autoestima y el empoderamiento de los individuos. Desafortunadamente, los niveles de lectura no son los ideales en muchas regiones, especialmente en los países en desarrollo.

Por eso, no es de extrañar que diversas instancias internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLAC) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), por mencionar solo algunas, trabajen de la mano con los gobiernos y las instituciones locales para generar políticas públicas enfocadas al fomento de la lectura, especialmente en lo que respecta a las primeras etapas de la educación. 

Más allá de su carácter generalizado, estos esfuerzos suelen derivar en una amplia gama de recomendaciones puntuales para los docentes, diseñadores instruccionales y tomadores de decisión en las escuelas, sin importar que sean públicas o privadas.

Debemos familiarizarnos con las estrategias para fomentar la lectura que recomiendan estas organizaciones, pues se trata de excelentes herramientas que cuentan con el respaldo de investigación internacional y metodologías pedagógicas de alto nivel. Hoy revisaremos tres de las más importantes.

¿A qué nos referimos con “promover la lectura” en las aulas?

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Organizaciones como el CERLAC han puesto mucho énfasis en realizar una radiografía objetiva del nivel lector de la región. Tristemente, no solo el número de libros que se leen en la mayor parte de América Latina y el Caribe es muy bajo, también el nivel de habilidades directamente relacionadas con el hábito de la lectura, como la comprensión lectora, el razonamiento verbal y el pensamiento crítico. 

Fomentar hábitos de lectura, por tanto, no significa solamente incrementar el número de libros que se leen por año, sino también fortalecer los aspectos cognitivos, culturales, cívicos y socioemocionales que vienen de la mano con la lectura.

Si bien los libros pueden ser altamente entretenidos y gratificantes, también es necesario que se vuelvan parte del desarrollo integral de los niños desde edades tempranas. 

En un contexto sociocultural en el cual la lectura no suele estimularse desde casa, los docentes enfrentan toda clase de desafíos para motivar a sus estudiantes a que lean por placer y no por obligación; para transmitir la lectura como un derecho colmado de beneficios y no como un requisito escolar arbitrario.

3 recomendaciones internacionales para promover la lectura en el salón de clases

Año tras año las diversas instancias internacionales que tienen un papel relevante en el fomento de la lectura publican toda clase de textos informativos, reportes, memorias, estudios comparativos y guías con datos esclarecedores y relevantes para las políticas públicas, así como recomendaciones puntuales para las escuelas y las familias. 

Puede ser fácil perderse entre tanta documentación. Por eso, en Pearson nos hemos dado a la tarea de sintetizar para ti tres de las recomendaciones transversales actuales más importantes de los distintos organismos en pro de la lectura.

  1. Vincular la lectura con emociones positivas desde el inicio

    maestra-promueve-lectura-aulaEs infinitamente más fácil fomentar una actitud positiva y curiosa hacia los libros desde el inicio, en la más tierna infancia, que tratar de modificar una postura de desinterés hacia la lectura en años posteriores. 


    El verbo complementario ideal de “leer” es “querer”, no “deber”.


    Vincular la lectura con emociones positivas depende mucho de que los niños tengan acceso a los textos que precisamente puedan detonar esas emociones en cada etapa de su desarrollo.

     

    Preescolar

    Durante el periodo preescolar, los niños deben aprender a asociar la lectura con los juegos, las imágenes vistosas y atractivas, con las repeticiones divertidas, las canciones y el asombro de los cuentos y de la narración oral.

    Los padres y maestros pueden transmitir una actitud muy positiva hacia la lectura, hablando de ella como una experiencia misteriosa, apasionante y beneficiosa a la que los niños podrán acceder completamente una vez que completen su alfabetización. Al mismo tiempo, es muy importante no sobrecargar al niño con exigencias o lecturas que no van de acuerdo con su edad.

    Los libros para preescolares son una gran herramienta en este sentido, pero no debemos olvidar que, para sacarles el máximo provecho en esta etapa, deben estar insertos en un contexto dinámico. Por ejemplo, el docente dramatizando el texto (que se sabe de memoria) y fingiendo que olvida ciertas partes, mientras los pequeños “le ayudan” a seguir con la historia dándole pistas que obtienen en el libro. 

    Primeros años escolares 

    aprender-leer-metodo-alfabeticoDado que en esta etapa el niño pasa gran parte de su tiempo en el mundo de la fantasía, las lecturas deben enfocarse al enriquecimiento de la imaginación; se deben dejar para más adelante los textos llenos de datos factuales.

    Los primeros sentimientos de inadecuación también suelen aparecer en esta etapa, por lo que es importante que los niños tengan acceso a historias con personajes que puedan inspirarlos y convertirse en sus primeros modelos a seguir.

    Durante los primeros años de la educación formal, el docente debe poner mucho énfasis en generar suficiente retroalimentación positiva después de cada lectura, demostrar genuino interés en lo que tiene que decir el alumno al respecto y finalmente recompensarlo adecuadamente no solo por su “esfuerzo lector”, también por la manera en la que interpretó, utilizó y conectó lo que leyó con sus intereses personales.

    Educación secundaria 

    En esta etapa, los niños y jóvenes ya han desarrollado mucho más su criterio y sus intereses; se encuentran en plena búsqueda de su identidad y construyendo el que será el mapa de sus expectativas a futuro. 

    En este nivel, las lecturas deben enriquecerse abarcando distintos tipos de textos, sobre todo aquellos que pueden ayudar a los alumnos a ir desarrollando sus talentos individuales. Adicionalmente, las que forman parte del programa académico tienen que tomar muy en cuenta los objetivos transversales de la educación determinados por la institución.

    Aquí el docente se convierte en un facilitador cuya principal función es guiar al alumno al conocimiento que este ya se encuentra buscando de manera intrínseca. En el siguiente punto veremos varios ejemplos de cómo puede lograrlo.

     

  2. Investigar los intereses del alumno

    ninos-escuela-inclusivaUna de las sensaciones más maravillosas que puede experimentar un niño es la de descubrir que, justo de ese tema que tanto le apasiona y le llama la atención, hay un mundo de conocimiento disponible. 


    Partiendo de la premisa de que todos los alumnos ya tienen poderosas motivaciones intrínsecas, el papel del docente es el de ser un habilitador para que dicha motivación se movilice en la dirección del aprendizaje continuo y el desarrollo humano, pero siempre respetando los intereses individuales. 


    Para promover los hábitos de lectura, es fundamental saber qué clase de textos tienen más posibilidades de lograr que nuestros alumnos se enamoren de los libros, y eso es siempre una misión “personalizada”. 


    Ya desde hace varias décadas, el célebre autor Richard Bamberger insistía en la necesidad de que los docentes realmente se involucren con los intereses de los estudiantes. Sus enseñanzas hoy en día siguen haciendo eco en las recomendaciones de la UNESCO para el fomento de la lectura. Entre otras cosas, Bamberger sugiere: 


    • Tener el tiempo y el espacio para conversar de forma individual con cada alumno.
    • Aplicar tests de orientación vocacional e intereses para perfilar qué tipo de material conviene más a cada niño.
    • Pedirles que escriban composiciones libres y analizarlas en búsqueda de valores identitarios, intereses y expectativas que puedan ser enriquecidas con obras seleccionadas.
    • Preguntarles qué buscan en los libros, qué es lo que más les atrae y lo que menos les gusta.
    • Sondear cuáles son sus opiniones sobre diversos temas, qué fue lo que más les impactó, qué les emocionó, qué les molestó, qué no entendieron, etc. 
    • Llevar un registro compartido o “diario” de las lecturas de los alumnos.
    • Averiguar un poco sobre el contexto social y familiar de cada estudiante.

    Además de lo anterior, como docente también puedes hacer el siguiente ejercicio en clase:

    • Primero, selecciona unos 30 o 40 títulos que consideres que pueden ser de interés para tus alumnos. Luego, modifica el título de cada uno de ellos para que refleje la esencia del texto de un modo más creativo, por ejemplo:
    • -Los demonios del Edén → ¿Cómo saber si los extraterrestres existen o no?
    • -Cazadores de microbios → Todas esas pequeñas cosas invisibles que quieren que te enfermes.
    • -El diario de Anna Frank → Los secretos de una joven que vivió en medio de una guerra.
    • Ahora, dale la lista a cada uno de tus alumnos y pídeles que señalen cuáles son los títulos que más les han llamado la atención y con cuál quisieran comenzar. Luego, revela el título real de las obras y dale la misión a cada estudiante de que finalice la obra elegida y exponga el tema al resto de la clase.
  3. Diversidad de textos y aplicación práctica del conocimiento

    nino-con-libro-disneyLa UNESCO, como parte de sus recomendaciones generales, señala la importancia de que los niños y jóvenes tengan acceso a diferentes clases de textos y géneros literarios (por ejemplo: novela, poesía, cuento, crónicas, textos de divulgación científica, etc) que fortalezcan la comprensión lectora literal e inferencial.

    Cuando ponemos distintos tipos de textos al alcance del estudiante, en lugar de solo obligarlo a que siga una serie de lecturas estandarizadas de acuerdo con el programa escolar, le damos la oportunidad de acercarse al hábito de la lectura desde sus propios intereses, pero también desde su propio estilo y construyendo su propia ruta de aprendizaje, siendo un elemento activo de su propia enseñanza. 


    Es muy distinto que los niños se identifiquen con la frase “no me gusta leer”, a que se identifiquen con “no me gusta leer esto, porque…, pero esto otro sí, porque…”. 


    Recientemente, este organismo también enfatiza la necesidad de que dichos textos, siempre partiendo del contexto y los conocimientos previos del alumno, fomenten aspectos como la diversidad cultural, la tolerancia, la equidad de género y la participación ciudadana, o al menos que abran la posibilidad de generar un diálogo reflexivo, crítico y colaborativo al respecto. 

Una excelente estrategia para promover el acercamiento de nuestros alumnos a distintas clases de textos en diferentes esferas de interés es organizar “clubes literarios” o “círculos de lectores”, en los cuales, de la mano de un moderador, cada estudiante pueda participar y exponer a los demás qué le llamó la atención de un libro, qué opina de los personajes, qué hubiera hecho él en su lugar, cómo lo que aprendió puede ser de utilidad en su vida cotidiana, etc. 

Otra manera de incentivar el hábito de la lectura es el aprendizaje basado en proyectos o problemas. Esta metodología inicia con un problema relevante que hay que resolver. En lugar de explicar cómo deben resolverlo, el docente toma el rol de facilitador para que los equipos puedan encontrar ellos mismos las respuestas mediante la investigación y la experimentación. 

De esta manera, creamos un vínculo directo entre el conocimiento que se encuentra en los libros y las aplicaciones prácticas que podemos darle en la vida diaria.

Una solución altamente alineada con las recomendaciones de las instancias internacionales y con los estándares de la prueba PISA para fomentar la lecturaes Circuito de Lectores de Pearson.Una plataforma especialmente diseñada para que tus alumnos fortalezcan las habilidades referenciales, inferenciales y críticas de la lectura, así como sus competencias socioemocionales.


Referencias

Bamberger, Richard (1975) La Promoción de la lectura. Promoción cultural, S.A. Barcelona y Editorial de la UNESCO París 

America, L. Organization, Santiago (Chile). Regional Office for Education in Latin America and the Caribbean. (2016): Aportes para la enseñanza de la lectura

Atorresi, A., Centanino, I., Bengochea, R., Jurado, F., Martínez, R., & Pardo, C. (2009). Aportes para la enseñanza de la lectura: segundo estudio regional comparativo y explicativo. OREALC/UNESCO.

OREALC/UNESCO Santiago (2013). Alfa-betización y Educación Lecciones desde la práctica innovadora en América latina y el Caribe. Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe.

Parra, S. (2017). Planes nacionales de lectura en Iberoamérica 2017: Objetivos, logros y dificultades.

Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) (2020) ¿Qué se espera que aprendan los estudiantes de América Latina y el Caribe? 

Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (2020). Anidando entre palabras. Orientaciones para el fomento de la lectura en la primera infancia. Cerlac- Unesco.

 

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