4 proyectos para promover responsabilidad social en los niños

  • Fecha de publicación: 8 de noviembre de 2022
4 proyectos para promover responsabilidad social en los niños
Dirigidos a Maestros
Tiempo de lectura: 10 min.

La responsabilidad social tiene muchas definiciones, pero aquí nos referimos a ella como la capacidad de entender cómo afectan nuestras acciones a nuestro entorno,  más la voluntad de tomar las acciones necesarias para que este impacto sea lo más positivo posible.


La responsabilidad social es una filosofía de sustentabilidad y sostenibilidad que determina que todo lo que hace una empresa o un individuo, con o sin fines de crecimiento económico, debe estar en armonía con las necesidades y los derechos de las personas, comunidades y medio ambiente que le rodea. 

El término de responsabilidad social cada día se hace más presente en los contextos organizacionales e institucionales, con más y más empresas invirtiendo tiempo en estrategias para contaminar menos, llevando fuentes de empleo a lugares remotos o creando campañas de reforestación en zonas afectadas por la explotación, entre otras. 

Desgraciadamente, muchos de estos esfuerzos son insuficientes o sencillamente tienen como objetivo mejorar la imagen corporativa u obtener beneficios fiscales y no hay una preocupación genuina por el bienestar del medio ambiente, por las comunidades en donde operan o por la salud de sus consumidores finales.

Para que la responsabilidad social verdadera dirija las acciones de las nuevas generaciones, es necesario inculcarla en los individuos desde que son pequeños. Hoy veremos cuatro proyectos transversales que puedes aprovechar en tu escuela para lograr esta meta.

4 proyectos integrales para enseñar responsabilidad social a tus alumnosniños-proyecto-sembrar-responsabilidad-social

La responsabilidad social y el trabajo en equipo van de la mano. Si bien todos podemos tomar acciones individuales para ayudar al planeta y a nuestra comunidad, la realidad es que el impacto más importante se logra cuando trabajamos codo a codo. 

Las siguientes dinámicas requieren de la participación grupal, no solo de los estudiantes, también de los docentes, padres de familia y personal administrativo. 

  1.  Caja de zapatos


    El objetivo es formar equipos de cuatro o cinco estudiantes que usarán una caja de zapatos para recrear una o varias habitaciones de la escuela, de su casa o de cualquier otro lugar que sea importante en su día a día. 


    La idea es que puedan emular las condiciones físicas del espacio y los elementos más importantes de mobiliario en una maqueta y que posteriormente se den a la tarea de implementar todas las mejoras posibles enfocadas a temas de responsabilidad social, como la sustentabilidad o la inclusión.


    Por ejemplo, los niños pueden incluir en su maqueta representaciones de:


    • Un sistema de captación de agua de lluvia para los lavabos
    • Rampas para personas en silla de ruedas
    • Contenedores de basura orgánica e inorgánica
    • Una estación de reciclaje
    • Un huerto urbano o hidropónico
    • Paneles solares

    Esta actividad es especialmente atractiva para los niños con un estilo de aprendizaje kinestésico, ya que permite aterrizar ideas abstractas en un espacio físico dinámico. 


    Además, pueden recurrir a toda clase de materiales, desde piezas de Lego hasta recortes de revista; lo importante es que todos sean reutilizables o reciclados. 


    En esta actividad el docente permite que los alumnos dejen volar la imaginación, y su papel es solamente hacer sugerencias como “creo que podríamos incluir alguna forma de reutilizar el agua para el huerto” o “¿cómo podríamos abastecer de energía eléctrica al aula desde una fuente renovable?”

  2. La máquina de generar basura
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    Esta dinámica tiene varias etapas que pueden repartirse a lo largo de todo un ciclo escolar con alumnos desde tercero o cuarto de primaria en adelante, solo necesita de un buen nivel de organización, logística por parte del personal académico y apoyo y compromiso de los adultos en casa, por lo cual es importante que los padres de familia también tengan muy claro cómo se llevará a cabo. 

     

    Toda la actividad se basará en la narrativa de “La monstruosa máquina invisible de generar basura”, posicionando a los niños como los héroes que poco a poco irán conociendo mejor al enemigo, cuáles son sus puntos débiles y cómo pueden vencerlo. 

    Etapa 1: Haciendo que el enemigo deje de ser invisible (visibilización)

     

    Lo primero que le pediremos a nuestros alumnos es que se acostumbren a tomar notas en un calendario especial, relativas a la cantidad de basura inorgánica que se genera en casa, incluyendo:

     

    • Empaques tetrapack
    • Botellas de plástico
    • Bolsas de plástico
    • Envases desechables
    • Botellas de vidrio
    • Aluminio y latas
    • Pilas y baterías
    • Electrodomésticos o aparatos

     

    Todo lo que vaya a dar a la basura, debe ser anotado día con día y al final de cada semana los niños deben vaciar esas listas en un documento compartido en la nube, para que la clase se dé una idea de cuánta basura no biodegradable están generando sus familias en conjunto. 

    Etapa 2: ¿Cuál es el daño que está causando el enemigo? (concientización)

     

    Para la segunda etapa, es muy importante contar con el espacio y los contenedores de reciclaje adecuados, que deben de ser los más grandes posibles. Pudiendo inclusive incentivar a los alumnos a que ellos mismos creen sus contenedores especiales.

     

    Le pediremos a los estudiantes ya no que anoten la cantidad de basura que se genera en sus hogares, sino que la laven adecuadamente y la lleven a la escuela, donde será separada por categorías y compactada para irse acumulando en los contenedores. 

     

    Mientras esto ocurre, les daremos una misión: tienen que encontrar cuáles son las empresas recolectoras que se dedican al reciclaje en su localidad y elegir cómo quieren que se disponga de los residuos una vez que se llenen los contenedores. 

     

    También podemos invitarlos a que recolecten periódico y cartón, que es un tipo de basura biodegradable fácil de reciclar y que en algunas regiones es posible vender en grandes volúmenes. 

     

    La idea es que nuestros alumnos entiendan lo grave que es el problema de los residuos inorgánicos y lo complicado que es manejarlos sin que dañen irreversiblemente al medio ambiente. 

     

    Podemos finalizar esta etapa con una salida grupal a un lugar extremadamente contaminado, como un río local y, si es posible, hacer una campaña de limpieza, siempre contando con todo el equipo de seguridad adecuado: botas, guantes gruesos, cubrebocas, picos recolectores, etc. 

    Etapa 3: Planeando una estrategia para vencer al enemigo (propuesta activa)

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    En este punto, los alumnos ya deben tener una motivación intrínseca poderosa para generar un cambio, pues les hemos dado la oportunidad de ver de cerca la magnitud del problema, así como lo que se puede reciclar , lo que no puede reciclarse y cómo hacerlo. 

     

    Ahora es momento de comenzar a proponer soluciones para combatir a la “máquina generadora de basura”, disminuyendo al mínimo posible la acumulación innecesaria de residuos inorgánicos. 

     

    Dejaremos que los estudiantes realicen una lluvia de ideas inicial y posteriormente se documenten sobre la viabilidad y requisitos para poner en marcha dichas propuestas, que pueden incluir:

     

    • Identificar negocios locales en donde sus familias puedan comprar productos alimenticios y de uso en el hogar a granel, llevando sus propios envases.
    • Hacer un taller de bolsas de tela recicladas o telas enceradas para utilizar en el mercado y evitar el desperdicio de bolsas de plástico.
    • Colocar en casa distintos contenedores para separar residuos y no tirar a la basura lo que puede enviarse directamente a la planta de reciclaje.
    • Evitar consumir productos que son “más empaque que contenido” y que además suelen ser alimentos chatarra, como bolsas de papitas, refrescos, panecillos dulces envueltos en plástico, etc.
    • Aprender a preparar ellos mismos alimentos que generalmente compramos en el supermercado, como yogurt, leguminosas pre cocidas y verduras congeladas.

    Etapa 4: ¡Manos a la obra! 

     

    En esta etapa los alumnos comenzarán a poner en práctica en casa, con el apoyo de los padres de familia, todas las propuestas que resultaron viables, y volverán a realizar un listado de toda la basura que se produce diariamente en sus hogares. 

     

    El final de la actividad consta de una comparativa entre la cantidad de basura que se generó en la primera etapa y la cantidad de basura que se generó en la última, después de la visibilización, la concientización y las propuestas. 

     

    Como puedes ver, esta es una dinámica grupal muy ambiciosa, pero al mismo tiempo permite desarrollar y fortalecer un gran abanico de conocimientos y habilidades, que van desde entender cómo funciona el ciclo de los residuos en su región, hasta aprender tecnologías domésticas más sustentables.

  3. Voluntariados en acción
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    Para esta dinámica, formaremos equipos de cinco y les pediremos que encuentren una causa o institución cerca de su comunidad en la que puedan hacer un voluntariado. Puede tratarse de:

    • Brindar compañía en un hogar de ancianos
    • Limpiar un parque
    • Llevar alimentos a las personas sin hogar
    • Conseguir insumos para un refugio de animales
    • Reparar las instalaciones de una casa hogar
    • Etc.

    El objetivo de esta dinámica no solamente es que las cinco personas de cada equipo vayan y realicen el voluntariado, sino que fortalezcan sus habilidades de investigación en campo, pensamiento crítico y liderazgo. Por ello, les pediremos que sigan estos pasos:

    1. Elegir el tipo de causa que quieren apoyar. Por ejemplo, limpiar un parque o espacio público.
    2. Identificar quiénes necesitan ayuda y elegir en dónde van a concentrar sus esfuerzos. Por ejemplo, seleccionar un pequeño parque en particular estado de abandono. 
    3. Investigar cuáles son las causas subyacentes del problema y cómo los está afectando. Para esto podrían entrevistar a los usuarios del parque, a los vecinos que viven cerca y a las autoridades encargadas. 
    4. Crear un plan de acción para generar un cambio duradero y no solo momentáneo. Por ejemplo, además de limpiar la basura del parque, podría ser necesario cortar el pasto, colocar más botes de basura, repintar muros grafiteados y colocar carteles que inviten a cuidar las instalaciones.
    5. Reunir más recursos para el voluntariado, ya sea en forma de donaciones o sumando más voluntarios. Por ejemplo, los miembros del equipo podrían reclutar dos voluntarios más cada uno, pedir donaciones entre los vecinos para comprar pintura e imprimir los carteles, invitar a una empresa de fabricación de cubos de basura a hacer una donación en especie y solicitar al ayuntamiento que apoye con los recursos y/o el personal para darle mantenimiento al pasto. 
    6. Llevar a cabo la jornada de voluntariado. La escuela podría incluso darle a los estudiantes del equipo un par de días libres para que los dediquen a la recuperación del parque.
    7. Documentar los resultados y hacer partícipes a todas las personas involucradas. Por ejemplo, imprimir volantes de agradecimiento con frases empoderantes que motiven a la comunidad a seguir participando en esta clase de iniciativas. 

     

  4. Proyectos STEM + responsabilidad social

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    Los proyectos STEM + responsabilidad social se caracterizan por desarrollar habilidades en la rama de las ciencias,matemáticas, la física e ingeniería, poniéndolas al servicio de problemas reales que afectan la vida cotidiana de las personas, sea en nuestra comunidad o en una región lejana. 

     

    Pocas cosas resultan tan motivadoras para los estudiantes como comprobar que sus esfuerzos realmente están haciendo una diferencia, por eso los proyectos STEM en nuestras aulas deben estar diseñados para ofrecer resultados tangibles y accionables. 

     

    El design thinking suele ser la metodología de prueba y error que moldea la estructura de esta clase de actividades, que son multidisciplinarias e involucran conocimientos transversales relacionados con los recursos naturales, la sustentabilidad, la equidad y la justicia.

 

En Pearson contamos con una guía completa con más de30 proyectos STEM + Responsabilidad Social para tu institución, que se adaptan al grado escolar de tus alumnos y a los recursos disponibles.

Estos proyectos fueron desarrollados por expertos multidisciplinarios y van en sintonía con las problemáticas más apremiantes que enfrenta la sociedad. Te invitamos a conocer este fabuloso recurso y seguir formando una generación más consciente, solidaria y empoderada.

 

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