5 acciones certeras para la motivación del docente en tu escuela

acciones para la motivacion del docente Para directores y coordinadores

La motivación de los docentes influye directamente sobre su aprovechamiento y el de los alumnos. Hoy en día es una prioridad para las instituciones educativas realizar acciones que les permitan motivar a sus profesores.


¿Cómo lograr que los docentes recuperen el impulso por su labor profesional? ¿Es posible transformar ciertos factores negativos como el estrés o la frustración en oportunidades de crecimiento? Te compartimos 5 acciones estratégicas para generar una motivación genuina en los docentes de tu institución.

¿Es la motivación docente más importante que la de los alumnos?

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En los últimos años, los científicos han puesto especial atención en las neuronas espejo (aquellas que mimetizan nuestro comportamiento con el entorno) por su cualidad para hacer que la conducta de otra persona pueda influir en la nuestra.

Estos estudios iniciaron con experimentos básicos, donde una persona comienza a reír en un espacio público y, gradualmente, la gente a su alrededor se siente motivada a reír también, aunque no tengan un motivo para hacerlo.

Si esto ocurre con personas desconocidas, ¿qué podemos esperar con personas en constante interacción, como es el caso de los docentes y sus alumnos? Es por esto que varios expertos consideran que la motivación docente no es una opción, sino un requisito fundamental para impulsar el aprovechamiento en las aulas, ya que su nivel de impulso influye directamente en la conducta de los alumnos.

¿Cómo entender la motivación docente?

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Partamos de un hecho innegable: la motivación depende de nosotros y no del medio; sin embargo, en el caso de los profesores, aun cuando la motivación no es responsabilidad de las instituciones educativas, ni del salario o de los alumnos, es evidente que estos factores influyen directamente en ellos.

Ahora bien, ¿qué entendemos por motivación? En términos prácticos, se refiere a una razón o motivo que nos “mueve” o predispone a estar en óptimas condiciones para actuar. De hecho, desde su origen la palabra “motivación” y “motivo” comparten la misma raíz etimológica: motivus (movimiento).

Así es: la motivación es movimiento, es recuperar eso que nos impulsa desde dentro para actuar y lograr cualquier objetivo, a diferencia de estar desmotivado, que implica permanecer estáticos, estancados en un estado de pausa que nos impide visualizar el camino hacia nuestros propósitos.

Cuando hablamos de motivación docente, nos referimos a una serie de estrategias y acciones que reactiven en ellos su vocación. Así, motivar no solo implica influir en su estado de ánimo, sino en apoyarlos para que recuperen los motivos que los impulsaron para comprometerse con su labor profesional.

Pero ¿por dónde empezar? Lo ideal es partir de un diagnóstico inicial que nos permita saber qué tan motivados (o desmotivados) están los docentes en nuestra institución. Aquí te compartimos 4 preguntas que te serán de gran utilidad:

  • ¿Por qué te satisface tu labor como profesional docente?
  • ¿Qué es lo que más te apasiona del proceso de enseñanza-aprendizaje?
  • ¿Te visualizas realizando una actividad ajena a la educación? 
  • ¿Qué cualidades definen tu vocación para la docencia?

Estas sencillas preguntas están diseñadas para acercar al docente con su autopercepción como profesional educativo; además, le permite plantearse un panorama realista sobre el estado de sus motivaciones.

El siguiente paso es tomar acciones encaminadas a recuperar la motivación docente. No nos referimos a la aplicación de estrategias complejas, sino de acciones sencillas y efectivas que se deben realizar de manera constante hasta generar un ambiente donde los profesores se sientan dispuestos a recuperar aquello que los motiva.

5 acciones para recuperar la motivación de los docentes

La motivación es acción y movimiento, pero también es transformación; es cambiar todo aquello que se interpone entre nosotros y nuestros objetivos para convertirlo en una palanca de crecimiento.

Por eso, en esta ocasión te compartimos 5 acciones que sirven (tanto a docentes como a la institución educativa) para detectar, analizar y, finalmente, transformar ciertos factores en herramientas de mejora continua.

  1. Transformar las razones en motivación

    icono-fuerza«Sin motivo no hay motivación», asegura Rubén Turienzo, experto en motivación orientada a resultados, ya que no es posible lograr que el docente actúe con pasión si no cuenta con ese impulso racional-emocional que haga que sus acciones se dirijan con fuerza hacia el objetivo final.


    Un motivo es esa unidad mínima de sentido que les damos a las cosas que hacemos. Cuando realizamos una actividad a la cual no le hallamos una razón de ser, o que no nos convencen los motivos para hacerla, aparece de inmediato la desmotivación. En estos casos los expertos recomiendan fortalecer el “por qué” de lo que hacemos.

    Dale un “por qué” a la labor docente

    Simon Sinek, autor del libro Empieza con el por qué, está convencido de que para motivar a una persona a lograr un objetivo es necesario influir en su comportamiento; esto solo se logra a través de la manipulación o la inspiración.


    Veamos dos ejemplos:

    • Un docente que da clases porque es una opción más entre muchos otros, o porque tiene miedo de perder su empleo, está siendo manipulado por coacción.
    • Aquel docente que enseña porque se siente parte de una institución, que coincide con sus intereses y objetivos en el ámbito educativo, está siendo motivado por inspiración.

    Es importante aprovechar cualquier momento (un receso, o una reunión docente) para reforzar los motivos de la institución, como por qué se realizan ciertas actividades, qué objetivos se están planteando y quizá lo más importante: qué motivos impulsan al docente para realizar su labor.

  2. Transformar los retos en objetivos

    ideas-pearson-icono-aceptar-fracasoPocas son las profesiones tan desafiantes como la labor docente. Todos los días los maestros se enfrentan a una larga lista de objetivos que en muchas ocasiones suelen ser tan poco realistas, que terminan por rebasar sus capacidades.


    A veces los objetivos son muy demandantes y los docentes no cuentan con los recursos necesarios; en estos casos, suelen aplicar medidas desesperadas para alcanzar los objetivos y pasan del “cumplimiento” al “cumplo, y miento”, entregando resultados inmediatos que poco se apegan a la realidad.


    En Latinoamérica esto es muy frecuente y la razón es que los docentes tienen que adaptarse a los objetivos a toda costa, en lugar de que los objetivos se adapten a la realidad educativa de cada institución. Pero ¿cómo lograr un equilibrio entre los objetivos esperados y los que pueden lograr los docentes?  Una solución infalible es diseñando objetivos SMART.

    Establece objetivos realistas

    El término SMART se refiere a las siglas en inglés de 5 criterios esenciales para que un objetivo sea realista y tenga éxito. Sabemos que estamos ante un objetivo realista cuando cumple con lo siguiente:

    • Specific (específico): se puede definir en una sola oración qué queremos conseguir.
    • Measurable (medible): sus alcances tienen parámetros medibles y cuantificables.
    • Attainable (alcanzable): se cuenta con la capacidad material y humana para lograrlo.
    • Relevant (relevante): la importancia del objetivo es superior a los recursos empleados.
    • Timely (a tiempo): se dispone del tiempo necesario para su ejecución.
  3. Transformar los errores en oportunidades

    ideas-pearson-icono-compartir-ideasYa decía Oscar Wild que “la experiencia es solamente el nombre que damos a nuestros errores” y esa es la razón por la que muchos docentes nos pasamos la vida cometiendo “experiencias”.


    Es muy frecuente que llamemos “áreas de oportunidad” a los errores, pero lo que estamos perdiendo de vista es que una equivocación lo seguirá siendo si no cambiamos de estrategia. En este sentido, la siguiente acción consiste en hacer un análisis sistemático que nos permita convertir el error en una oportunidad estratégica.

    Análisis situacional de las “áreas de oportunidad”

    Debemos considerar que en varios casos los errores docentes ocurren porque no se han planteado las preguntas correctas sobre la situación que los originó. Para resolver este conflicto, el doctor Hanel del Valle elaboró un sistema de análisis situacional que nos permite clarificar un conflicto a través de 4 sencillas preguntas:


    • ¿Qué está ocurriendo?: Definir con claridad la situación en conflicto (de ser posible, en una sola oración).
    • ¿Por qué está ocurriendo?: Rastrear las causas y/o motivos que dieron origen al conflicto.
    • ¿Qué acciones debemos tomar?: Este es el punto central donde el docente y la institución comienzan a trabajar en equipo sobre un mismo objetivo, motivando a ambas partes a lograr un fin en común.

    A decir de su autor, este método nos permite “reconocer, analizar y resolver problemas; determinar la mejor opción entre varias; identificar problemas futuros y diseñar acciones preventivas y/o contingentes”. 


    Una de las estrategias más efectivas para motivar a los profesores es ayudarlos en la resolución de conflictos, hacerles saber con acciones concretas que la institución educativa se encuentra en la disposición de apoyarles ante cualquier contingencia.

  4. Transformar el estrés nocivo en estrés incentivo

    icono-ideas-pearson-miedoLa docencia se encuentra entre las 10 profesiones más estresantes del mundo y no es un hecho reciente: a principios de los 90, un estudio realizado en Reino Unido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló que el 20% de los docentes estudiados “sufría niveles de ansiedad, depresión y estrés equivalentes o superiores a los enfermos mentales externos”.


    Tres décadas después, las investigaciones siguen arrojando datos que vale la apena tomar en cuenta, ya que, en términos prácticos, podemos decir que la frustración y el estrés nocivo impiden motivar a los profesores y además los hace entrar en un círculo vicioso: 

    • La desmotivación le impide al docente lograr sus objetivos
    • No lograr sus objetivos le causa frustración
    • La frustración le genera estrés
    • El estrés invade su estado de ánimo y lo desmotiva 
    • La desmotivación le impide lograr sus objetivos… y el círculo vicioso se reinicia.

    Romper con este círculo vicioso les ayudará a ampliar las opciones, encontrar mejores alternativas a situaciones que podrían corregirse e incluso prevenirse para evitar el agotador fenómeno del estrés.

  5. Transformar la comunicación en interacción

    icono-emocionesLa falta de comunicación es una de las situaciones que mayor desmotivación pueden generar, sobre todo en las instituciones educativas, donde la interacción entre docentes, alumnos y padres de familia suele ser constante y requiere de vías de comunicación exitosas. 


    Cuando no hay una buena comunicación con los docentes, estos tienden a sentir que su punto de vista no es importante y por lógica, su trabajo tampoco lo es, generando un cuadro de desmotivación que se refleja de inmediato en su desempeño.


    Comunicar no solo implica escuchar, sino atender los puntos de vista de los demás y aceptar que estos podrían influir en nuestras próximas decisiones.


    En este sentido, la acción más infalible consiste en transformar la comunicación bidireccional en una verdadera interacción, que involucre a los docentes y los haga partícipes de los objetivos que persigue la institución.


    Aunque es cierto que la habilidad, el conocimiento y la experiencia profesional definen gran parte del desempeño de los profesores, es un hecho que la motivación docente determina en gran medida los alcances de sus acciones y la calidad de sus resultados.

En Pearson sabemos que la motivación también surge del amor por el aprendizaje. Es por eso que nuestro compromiso con las instituciones educativas se concentra en brindarles materiales y servicios educativos de calidad mundial.

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Referencias

Herrera Soria, J., & Zamora Guevara, N. (2014). ¿ Sabemos realmente que es la motivación?. Correo Científico Médico, 18(1), 126-128.

Montico, S. (2004). La motivación en el aula universitaria:¿ una necesidad pedagógica?. Ciencia, docencia y tecnología, 15(29), 105-112.

Rodríguez, S., Núñez, J. C., Valle, A., Blas, R., & Rosario, P. (2009). Auto-eficacia docente, motivación del profesor y estrategias de enseñanza. Escritos de Psicología (Internet), 3(1), 1-7.

Sinek, S. (2018). Empieza con el porqué. Ed. Aureo.

Turienzo, R. (2016). El pequeño libro de la motivación.

 

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