3 estrategias para motivar a tus estudiantes a mejorar su inglés

estrategias para motivar a tus estudiantes a mejorar su ingles Certificaciones y evaluaciones

La desmotivación es una limitante que enfrentan los docentes cuando intentan mejorar el nivel de inglés en sus alumnos. Esto requiere implementar estrategias realistas que los alienten a continuar y alcanzar su meta. Aprende cómo lograrlo.


Cuando nuestros alumnos empiezan a aprender inglés, suelen estar muy motivados y llenos de grandes expectativas. Esto es normal, pues está comprobado que aprender algo nuevo resulta muy emocionante cuando intervienen dos grandes estímulos: la emoción y la motivación.

Descubre los aspectos más importantes de la motivación y aprende a usarla a tu favor para incentivar a tus estudiantes a mejorar su inglés.

Aprender inglés desde la motivación

Es común que, si no hay estímulos suficientes, la emoción por aprender pierda fuerza y aparezcan señales de desánimo: falta de constancia, resistencia a nuevos aprendizajes; muestras de aburrimiento, y, en el peor de los casos, que quieran abandonar la meta de mejorar su nivel de inglés.

La falta de motivación es una limitante que los docentes enfrentan día a día. Es por eso que en las últimas décadas la pedagogía se ha enfocado en descifrar los aspectos relevantes que motivan al ser humano para aprender más y con mejores resultados. 

Existen una serie de estrategias dinámicas para que tus estudiantes no pierdan el entusiasmo al momento de aprender inglés; saber desarrollarlas permitirá que su influencia perdure en sus hábitos de estudio a corto y largo plazo.

¿Qué es la motivación y cómo fortalecerla?

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En términos generales, la motivación se concibe como “el motor de la conducta humana”, un estado interno de nuestra personalidad que nos impulsa a realizar acciones que, de otra manera, serían difíciles de realizar.

Especialistas de la conducta como Maslow, Herzberg y Aldefer relacionan directamente la motivación con la autorrealización, la responsabilidad y la búsqueda de crecimiento personal.

Con el tiempo han surgido cientos de definiciones; sin embargo, la mayoría de ellas coinciden en que la motivación puede ser intrínseca (pues surge a partir de un impulso interno), o extrínseca (cuando es generada por estímulos externos), y ambas pueden acarrear aspectos positivos como negativos.

Veamos cómo se manifiesta cada tipo de motivación:

  • Intrínseca positiva: recurre a la recompensa (“si mejoras tu pronunciación en inglés recibirás un reconocimiento”).
  • Intrínseca negativa: recurre a la sanción (“si no mejoras tu pronunciación tendrás que repetir el curso”).
  • Extrínseca positiva: el alumno se plantea un beneficio personal (“si certifico mi inglés podré obtener una beca”).
  •  Extrínseca negativa: el alumno desea evitar consecuencias negativas (“tengo que mejorar mi inglés o perderé la oportunidad de una beca”).

Todos hemos experimentado estos tipos de motivación alguna vez, aunque lo ideal sería que pudiéramos desechar los casos negativos y lograr un equilibrio entre los estímulos positivos externos e internos. 

En los últimos años, la pedagogía se ha enfocado en generar entornos de aprendizaje donde la motivación juega un papel central en la enseñanza, implementando estrategias que estimulen y alienten a los alumnos a mejorar su inglés constantemente.

Recomendaciones previas a las estrategias de motivación:

La motivación es una cualidad dinámica de la conducta humana, un flujo de acciones que, de ser enfocadas  a un objetivo específico, pueden generar resultados increíbles en nuestros estudiantes. 

Para que la motivación realmente influya en nuestro entorno de aprendizaje es muy recomendable tomar en cuenta 3 aspectos clave:

  • Cada estudiante tiene motivos y objetivos diferentes: un motivo es una razón personal de alto valor, algo que nos mueve desde dentro. Habrá quienes deseen mejorar su inglés por razones académicas, otros por una cuestión laboral o de crecimiento personal; por lo tanto, debemos tomar en cuenta qué impulsa a cada estudiante para redirigir esa motivación al objetivo que comparte colectivamente con los demás: mejorar su inglés.
  • No todos respondemos igual a la misma motivación: si bien la mayoría de los estudiantes de inglés inicia con la misma energía y entusiasmo, algunos suelen desmotivarse más rápido que otros. Saber detectar quiénes necesitan de una mayor atención para darle ese “empujoncito extra” nos ayudará a evitar que se rezaguen y se sientan excluidos del proceso de aprendizaje.
  • Analiza tu propia motivación: alentar a los alumnos no es un proceso fácil ni rápido. Tendrás que lidiar con obstáculos que te invitarán a “tirar la toalla”, pero debes mantenerte firme. Recuerda que ninguna estrategia funciona si no eres tú la primera persona en estar genuinamente motivada con ella. Antes de implementar estas estrategias con tus alumnos, prepárate internamente para aplicarlas en tus propios objetivos de enseñanza.

3 estrategias que motivarán a tus estudiantes a mejorar su inglés

  1. Indaga en sus motivaciones personales

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    Aquí es donde la recomendación número dos tiene un sentido práctico: cuando un alumno tiene la oportunidad de compartir las razones que lo motivan a aprender o mejorar su inglés te está ofreciendo información pedagógica valiosa, con la cual podrás elaborar dinámicas de aprendizaje realmente significativas.


    No es necesario conocer detalladamente los motivos de cada alumno, pero sí es importante anotar los que consideres prioritarios. Así podrás generar dinámicas de clase que involucren las cosas que les apasionan, y, por ende, se sentirán espontáneamente dispuestos a esforzarse al máximo.

  2. Establece metas realistas, a corto y mediano plazoninos-aprender-ingles


    El error más frecuente de los docentes que quieren motivar a sus alumnos tiene que ver con dos factores que, paradójicamente, terminan por desmotivar a cualquiera que se proponga aprender inglés. Estos factores son: 

    • Alentar falsas expectativas en torno a la meta que se pretende alcanzar
    • Generar incertidumbre sobre los progresos de aprendizaje

    No es que los maestros se propongan sabotear a sus alumnos, todo lo contrario: sus buenas intenciones les impiden establecer metas claras, casi siempre por temor a que no sean lo suficientemente “motivadoras”.


    Evita a toda costa “venderle” a tus alumnos la expectativa de logros que no se van a concretar: si no tienen claros sus progresos en el idioma, o se dan cuenta de que la “promesa” de hablar un inglés perfecto en cuestión de meses no se cumplirá, será muy difícil que recuperen la confianza.


    Para que las metas se conviertan en un motivador natural, considera estos 4 puntos:


    • Las metas deben ser un reto a la altura de sus capacidades: pondera el equilibrio; no fijes retos demasiado sencillos, ni tan estrictos que los paralice el temor de no alcanzar el objetivo.
    • Cada meta tiene que ser objetiva y concreta, nunca subjetiva y abstracta: evita decir cosas como “hagamos un gran esfuerzo para mejorar nuestro speaking en estos días”, porque cada alumno tendrá su propia interpretación del término “esfuerzo”.

      Pero si les planteas “hacer el mejor esfuerzo para leer correctamente cien oraciones de presente continuo en esta semana” de inmediato queda implícito que la meta propone un reto objetivo, con una fecha de inicio y cierre para alcanzar una meta específica. 
    • Distribuye la meta en pequeños objetivos: fomenta que en cada clase los alumnos pongan a prueba sus habilidades, esto les permitirá ver su progreso a cada momento, lo que les alentará de forma inmediata, pues cada vez estarán más cerca de alcanzar la meta final.
    • ¡Celebra cada logro!: recuerda que la motivación es movimiento, y que gran parte del éxito de esta estrategia consiste en otorgar un estímulo de reforzamiento positivo, hacerle saber a cada alumno que el esfuerzo ha valido la pena porque ha habido avances.

  3. Involúcralos en el proceso
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    Mucho se ha escrito sobre los pobres resultados que ofrecen las clases estáticas, esas donde el alumno adopta un papel pasivo y receptor. Pero con la llegada de Internet y el uso de las TIC en la educación, incrementaron exponencialmente los modelos educativos que involucran al alumno, colocándolo en el centro del aprendizaje.


    Solo por citar un par de modelos exitosos, mencionemos la “clase al revés”, o flipped classroom: un claro ejemplo de lo que se puede lograr cuando los alumnos tienen la oportunidad de mostrar sus capacidades como educadores de sí mismos, demostrando lo provechoso que puede ser el aprender enseñando.


    Este modelo blended learning genera una relación muy productiva entre el sistema presencial y en línea, en donde los alumnos estudian de forma autónoma fuera de clase, mientras que en el aula construyen aprendizaje colectivo con la orientación del docente.


    La gamificación es también otro modelo educativo de gran popularidad. Su principal objetivo es generar interés y motivación genuina en tus estudiantes, ya que recurre a estrategias de juego que incentivan el aprendizaje al transformar el proceso en una actividad dinámica y divertida.

Este modelo de aprendizaje es una de las 5 tendencias educativas más utilizadas hoy en día por su capacidad para involucrar roles de juego con estrategias pedagógicas que generan un ambiente ideal para la motivación, ya que, según expertos, despierta el interés, la curiosidad y la participación de los alumnos, transformando el proceso punitivo de evaluación en un constante reto y conquista de objetivos.

Estamos seguros de que estas estrategias te serán de gran utilidad para generar en tus alumnos la motivación necesaria para mejorar su inglés. Si has implementado otras dinámicas con resultados exitosos, nos encantaría escucharte. No dudes en compartir tu experiencia comentando al final de este artículo.

Si quieres saber más sobre otras herramientas efectivas para medir el desempeño de tus alumnos, te invitamos a conocer nuestro Test Level & Benchmark, una herramienta innovadora para conocer de forma precisa el nivel de inglés de tus alumnos y poder trabajar en sus progresos.


Referencias

Carrillo, Mariana, & Padilla, Jaime, & Rosero, Tatiana, & Villagómez, María Sol (2009). La motivación y el aprendizaje. Alteridad. Revista de Educación, 4(2),20-32. [fecha de Consulta 20 de octubre de 2021]. ISSN: 1390-325X. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=467746249004

Fuster, V., & Emma, E. R. R. (2013). El círculo de la motivación. Editorial Planeta.

Gaspar H. Edith: La gamificación como estrategia de motivación dinamizadora de clases.  Enero-junio.2021, Vol. 27, nº 1 pp.33-40http://doi.org/10.33539/educacion.2021.v27n1.2361*  Recuperado en: https://orcid.org/0000-0002-4345-979X 

Rojas, E. (2021). LA CONQUISTA DE LA VOLUNTAD. Booket. Turienzo, R. (2016). El pequeño libro de la motivación. Alienta Editorial.

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