Cómo integrar actividades digitales antes, durante y después de la clase presencial
Antes de clase: utilizar actividades digitales para preparar y nivelar al grupo
Durante la clase: aplicar, construir e interactuar
Después de clase: practicar, recibir retroalimentación y consolidar
5 claves para mantener el engagement en el aprendizaje híbrido
MyLab + AI Study Tool y Mastering: una experiencia de aprendizaje híbrido conectada
El aprendizaje híbrido en la universidad se puede optimizar integrando actividades presenciales y digitales dentro de una secuencia de aprendizaje continua, en la que cada experiencia prepare, complemente o prolongue la siguiente. Las herramientas digitales pueden activar conocimientos y preparar a los estudiantes antes de una sesión, impulsar la práctica y la interacción durante la clase y mantener el aprendizaje en marcha después. Se ha demostrado que las actividades interactivas se asocian positivamente con la percepción de aprendizaje (3), pero es necesario diseñar cuidadosamente qué harán los estudiantes con la tecnología.
Es frecuente pensar que el mayor reto de la enseñanza híbrida en la universidad es decidir qué contenidos llevar a una plataforma y cuáles conservar para el aula, sin embargo la evidencia disponible sobre blended learning apunta a que también es necesario considerar que, durante el proceso de aprendizaje, los estudiantes transitan entre diferentes actividades y que su secuencia es tan importante como las actividades consideradas de manera aislada. Por ejemplo, se han encontrado resultados favorables para el engagement y el aprendizaje en diseños que incorporan estrategias como aula invertida, comunidades de aprendizaje online, evaluación entre pares e intervenciones individualizadas, ya que estas experiencias permiten preparar contenidos antes de la sesión, practicar a un ritmo propio, recibir retroalimentación o interactuar con otros estudiantes (1).
Por eso, quizá la pregunta más útil para diseñar una clase híbrida no sea “¿qué puedo digitalizar?”, sino “¿qué necesitan hacer mis estudiantes para aprender y cuál es el mejor momento y entorno para hacerlo?”. A partir de esta perspectiva, veremos cómo utilizar las actividades digitales antes, durante y después de la clase presencial para mantener la participación, aprovechar mejor el tiempo en el aula y construir una experiencia de aprendizaje con mayor continuidad.
Como docente, no necesitas elegir entre una clase presencial o una plataforma digital. El reto es decidir qué experiencia ayuda más a tus estudiantes en cada momento y conectarlas en una secuencia que les dé propósito, práctica y retroalimentación.
En situaciones educativas reales, los estudiantes no realizan una sola actividad, sino que transitan entre varias y las combinan dentro de una misma experiencia. Cada momento puede cumplir una función diferente: preparar y diagnosticar antes de la sesión, aplicar y profundizar durante el encuentro, y practicar y consolidar después. Por ello, es necesario prestar atención a la secuencia en la que ocurren las actividades, pues una experiencia puede facilitar el aprovechamiento de la siguiente.
Mantener el engagement en el aprendizaje híbrido también implica conseguir que los estudiantes reconozcan el propósito de lo que hacen en cada momento del curso y encuentren suficientes oportunidades para participar, practicar y recibir orientación. Cuando esa continuidad se debilita, los docentes corren el riesgo de que las actividades digitales dejen de ser percibidas como relevantes y se completen de forma automática e irreflexiva, o, en el peor de los casos, incluso que los estudiantes las omitan por completo.
La pregunta práctica, entonces, es cómo llevar estos principios a la planeación cotidiana. Una forma sencilla de hacerlo consiste en pensar el curso como una secuencia de tres momentos conectados: antes, durante y después de la clase presencial.
En un modelo de aprendizaje híbrido, las actividades digitales previas pueden ayudar a que los estudiantes lleguen mejor preparados y con una base común para comenzar, pero muchas veces la instrucción de “revisar el contenido antes de la clase” se queda corta. Como alternativa, podemos pedirles que respondan un cuestionario breve en línea antes de entrar al aula, que revisen un video o resuelvan un ejercicio introductorio ya durante el tiempo en el que se toma en cuenta la asistencia. Incluso podemos destinar los primeros diez minutos de la sesión a una actividad digital individual y utilizar sus resultados como punto de partida para la clase.
Si, por ejemplo, un cuestionario muestra que el grupo domina un concepto, podemos solo mencionarlo de forma superficial; si revela una dificultad compartida, podemos profundizar en ella antes de continuar. Así, la actividad digital previa permite preparar y nivelar al grupo, al mismo tiempo que ayuda a aprovechar mejor el tiempo presencial.
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Con una preparación previa, el tiempo compartido puede concentrarse en aquello que se beneficia especialmente de la presencia del docente y de otros estudiantes: resolver problemas, analizar casos, contrastar respuestas, elaborar explicaciones, formular preguntas o trabajar colaborativamente. Dicho en otras palabras, es necesario distinguir entre recibir información de manera pasiva, actuar sobre los materiales, construir algo nuevo a partir de ellos e interactuar con otras personas para generar conocimiento. En un estudio, realizado en sesiones universitarias auténticas, las actividades digitales interactivas se asociaron positivamente con la percepción de aprendizaje de los estudiantes (2).
Esto abre muchas posibilidades para integrar las actividades digitales dentro de la propia clase presencial. Por ejemplo, los estudiantes pueden responder individualmente un problema y posteriormente comparar estrategias; trabajar con una simulación y discutir sus resultados; revisar los errores más frecuentes detectados en una actividad previa; o utilizar información disponible en un entorno digital para resolver un caso en equipo.
El aprendizaje continúa cuando termina la sesión presencial. Este tercer momento puede aprovecharse para que cada estudiante compruebe qué logró comprender, practique nuevamente y detecte qué necesita reforzar. Las actividades digitales son particularmente útiles para crear estas oportunidades de práctica y retroalimentación entre sesiones. Por ejemplo, un estudiante que todavía tiene dificultades con determinado procedimiento puede realizar nuevos ejercicios; otro que ya domina los conceptos fundamentales puede avanzar hacia problemas de aplicación. La información generada durante estas actividades también puede ofrecer al docente nuevas pistas sobre el progreso del grupo.
Como puedes ver, el objetivo es diseñar una secuencia, no tres momentos independientes. Una buena planeación de aprendizaje híbrido puede comenzar con tres preguntas muy sencillas:
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Una revisión reciente, basada en 81 estudios, confirmó que efectivamente aspectos como el apoyo al aprendizaje, la evaluación y retroalimentación, los materiales y la manera en que se desarrolla el curso (todas ellas variables que el docente puede ajustar) sí influyen en la participación de los estudiantes en el aprendizaje híbrido (3). Algunas claves para llevar estos principios a la práctica son:
Como docente, el engagement no depende de sumar más actividades digitales. Depende de que cada una tenga un propósito claro, se conecte con lo que ocurre en clase y te dé información para acompañar mejor a tu grupo.
1. Da un propósito claro a cada actividad digital
Define qué quieres conseguir con ella: preparar un tema, practicar, comprobar la comprensión, aplicar conocimientos o recibir retroalimentación. Para el estudiante debe resultar clara su relación con lo que hizo antes y lo que hará después.
2. Combina distintas formas de participación
Alterna momentos para revisar información con oportunidades para resolver, producir, explicar, experimentar y discutir; no olvides que existe una asociación positiva entre las actividades digitales interactivas y la percepción de aprendizaje.
3. Evalúa para orientar el aprendizaje
Utiliza cuestionarios, ejercicios y otras actividades breves para detectar dificultades durante el proceso. La evaluación formativa permite que el estudiante sepa qué necesita reforzar y que el docente ajuste sus siguientes decisiones.
4. Aprovecha la información que generan las actividades digitales
Cada interacción digital puede generar información sobre el aprendizaje: qué actividades completaron los estudiantes, dónde encontraron dificultades, qué conceptos dominan o cuáles requieren mayor práctica. Hoy en día las herramientas de análisis permiten organizar e interpretar una gran cantidad de datos para identificar patrones y decidir con mayor evidencia qué explicar, qué reforzar y dónde dedicar más tiempo durante las siguientes sesiones.
5. Mantén un ritmo reconocible
Objetivos claros, instrucciones sencillas, actividades distribuidas de manera predecible y retroalimentación frecuente ayudan a que los estudiantes sepan qué deben hacer, cómo están avanzando y cuál es el siguiente paso.
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MyLab + AI Study Tool y Mastering son herramientas pedagógicas del ecosistema de Pearson Connected Learning, diseñadas para integrar contenidos, actividades, práctica, evaluación y retroalimentación en un contexto de enseñanza híbrida universitaria. Con una enorme cantidad de recursos para complementar la enseñanza y dar seguimiento al desempeño, los docentes pueden asignar actividades para preparar a los estudiantes antes de clase, aprovechar el encuentro para aplicar y profundizar conocimientos, y extender posteriormente la práctica y la retroalimentación, entre otras muchas ventajas.
Además, las interacciones de tus estudiantes en el entorno digital generan información precisa y confiable para identificar dificultades, dar seguimiento al progreso y orientar tus siguientes decisiones pedagógicas. Una actividad previa puede revelar qué necesita reforzarse durante la clase; la práctica posterior permite observar cómo avanzan los estudiantes; y esa información puede orientar el siguiente encuentro. Así, lo presencial y lo digital funcionan como partes de un mismo recorrido.
Con MyLab + AI Study Tool y Mastering, conviertes la tecnología en un hilo conductor entre preparación, práctica, retroalimentación y seguimiento, facilitando una experiencia de aprendizaje híbrido mucho más conectada dentro y fuera del aula.
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REFERENCIAS
(1) De Bruijn-Smolders, M., & Prinsen, F. R. (2024). Effective student engagement with blended learning: A systematic review. Heliyon, 10, e39439. https://doi.org/10.1016/j.heliyon.2024.e39439
(2) Wang, L., van der Rijst, R., Admiraal, W., & de Jonge, M. (2026). Factors related to student engagement in blended learning in higher education: A narrative synthesis based on a systematic review. Computers & Education, 250, 105625. https://doi.org/10.1016/j.compedu.2026.105625
(3) Wekerle, C., Daumiller, M., Janke, S., Dickhäuser, O., Dresel, M., & Kollar, I. (2024). Putting ICAP to the test: How technology-enhanced learning activities are related to cognitive and affective-motivational learning outcomes in higher education. Scientific Reports, 14, 16295. https://doi.org/10.1038/s41598-024-66069-y